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Galería: Primer contacto BMW X7

Primer contacto: BMW X7

De otra dimensión

15.04.2019

Nos ponemos al volante del nuevo BMW X7. La séptima maravilla SUV de la firma alemana destaca por su imagen, su tamaño, su amplitud y su excepcional pisada. BMW eleva a la máxima expresión al segmento de los todocaminos de lujo.

La fiebre SUV ha sobrepasado cualquier dimensión… incluida la de los propios vehículos. Si hace dos décadas los Porsche Cayenne, BMW X5, Audi Q7 o Volkswagen Touraeg nos parecían modelos descomunales, ahora quedan casi reducidos a utilitarios ante la nueva avalancha de todocaminos que está por llegar.

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Un desembarco que está liderado, sin lugar a dudas, por los Rolls-Royce Cullinan y el BMW X7 que protagoniza estas líneas. Dos modelos antagonistas a priori que, sin embargo, comparten más elementos de los que parece… hasta el punto de que su base es prácticamente idéntica.

Descomunal

Con 5,15 metros de largo, 2 de ancho y 1,80 de alto, el único adjetivo que se nos ocurre es ese: descomunal. Postrado con tranquilidad en el parking de la estación de tren de Salamanca (donde se desarrolló la presentación dinámica realizada por la marca), empequeñece a cualquiera de los coches que se sitúan a su alrededor.

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No solo es contundente en cuanto a dimensiones (el único que le puede hacer algo de sombra es el Mercedes-Benz GLS), sino también en cuanto a imagen. Prueba de ello, que estamos ante el BMW con la parrilla más grande de la historia de la marca (con apertura y cierre activos). Hasta un 40% superior a la de un Serie 7. Muchos piensan que a la firma bávara se les está yendo de las manos el tema de sus característicos riñones, pero lo cierto es que ante un vehículo de tal presencia, lo único que cabe es añadir detalles gigantescos.

Así lo demuestran también las llantas de entre 20 y 22 pulgadas o el hecho de que para acceder al habitáculo sea necesario apoyar el pie en las estriberas inferiores, como si de un pick-up se tratara. Entre el resto de detalles que realzan la elegancia y exclusividad de X7 se encuentran los característicos Air Breathers laterales, las luces delanteras BMW Laserlight con Selective Beam (iluminando hasta 600 metros), los anchos pasos de rueda o los finos grupos ópticos traseros conectados mediante una tira cromada (la misma que ha estrenado el Serie 7).

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Aprovechando nuestro vistazo a la zaga, se percibe un portón trasero dividido en dos partes, con un portón de generosas dimensiones en la parte superior y una bandeja inferior para la carga de objetos. Acción que se simplifica gracias a una suspensión neumática que rebaja la altura del umbral cuando accionamos el portón.

Clase Business

El colosal tamaño de este X7 tiene su recompensa en un interior pensado por y para el disfrute de sus ocupantes. Solo hay que echar un vistazo a tres de sus detalles. El primero, el tamaño de las puertas traseras, ligeramente más largas que las delanteras para así facilitar el acceso a dicha zona. El segundo, los 3,10 metros de distancia entre ejes, más que de sobra para acomodar no solo a cinco ocupantes, sino a siete. Hecho que tiene relación con el tercer detalle, el número de asientos.

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Porque el X7 es el primer BMW en ofrecer siete plazas reales. Otros modelos como el X5 ya contaban con esta configuración de siete butacas, pero las dos últimas son más esporádicas que reales, por lo que el buque insignia SUV puede enorgullecerse de colgarse dicha medalla. Ahora bien, en BMW han pensado que quizá haya un tipo de público que quiere gozar de una mayor amplitud para lo cual, les ofrece la posibilidad de configurarlo con seis plazas, es decir, 2+2+2, donde la segunda fila se sustituye por dos butacas independientes con casi las mismas comodidades que una limusina.

Dado que podríamos extendernos durante páginas y páginas con el infinito listado de comodidades que ofrece, únicamente vamos a comentar que cuesta 621 € y que podemos añadir múltiples funciones: masaje, ventilación, calefacción, reclinación, sistema multimedia trasero, climatizador de cuatro zonas… Independientemente de su montaje, siempre se dispondrá de una regulación longitudinal de 14,5 centímetros, facilitando así el acceso a la tercera fila.

Amplio, sin duda

Una zona que se oferta sin coste alguno y que sorprende no solo porque sus butacas son igual de cómodas que el resto, sino porque el espacio disponible es perfecto para albergar dos adultos de 1,80 metros. Entre algunos detalles de confort, existe la posibilidad de equipar un climatizador independiente (cuyos mandos se sitúan en el techo), convirtiendo al X7 en el único que ofrece cinco zonas de ventilación.

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Pese a estar sentados sobre el eje trasero, la sensación de agobio es mínima. Existe buena visibilidad y hay luz de sobra, gracias en parte al gigantesco techo solar que monta de serie. En marcha, no sabemos si los vaivenes de la carrocería se notarán demasiado, aunque por carretera el confort será prácticamente similar al del resto de ocupantes.

Otro punto favorable de este X7 es su maletero. Incluso con las siete plazas desplegadas, el volumen del SUV de lujo germano es muy destacable: 326 litros, o lo que es lo mismo, capacidad suficiente para guardar dos maletas de mano y un par de mochilas. Al plegar las dos últimas (de manera totalmente eléctrica), se pasa a 750 litros, mientras que con las dos filas abatidas el dato es casi más propio de un comercial: ¡2.120 litros!

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En cuanto al puesto de conducción, poco que añadir en lo que a confort de sus asientos se refiere (son mejores que muchos butacones domésticos) así como en lo que a tecnología y digitalización se refiere. El bautizado como BMW Live Cockpit Professional se oferta de serie, combinando dos pantallas de 12,3 pulgadas (un para el cuadro de instrumentos y otra central y tacto para el centro del salpicadero).

También llama la atención el túnel central, donde se aglutinan casi todos los mandos de conducción, incluyendo los que permiten variar los modos o la altura de carrocería, las cámaras o el dial giratorio. Un espacio en el que BMW cuida hasta el último detalle con soluciones como el pomo del cambio realizado en cristal de Swarovski o la propia columna en madera fina.

Devora kilómetros

Toca la hora de ponerse a los mandos. Tres son los motores que componen la gama de este BMW X7, todos con un bloque de 3.0 litros y seis cilindros en línea, acoplados a la transmisión automática de ocho relaciones y a la tracción total xDrive. El único integrante de gasolina es el xDrive40i que genera 340 CV y 450 Nm de par entre las 1.500 y las 5.200 rpm. La lógica dicta que será el más residual dado su tamaño y su consumo, pese a que homologa 8,7 l/100 km. En EE.UU. (lugar de nacimiento del modelo) también se oferta un xDrive50i con bloque V8 de 4.4 litros que previsiblemente llegará a Europa con sus 462 CV, 650 Nm de par y 5,4 segundos para pasar de 0 a 100 km/h.

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El grueso de ventas en España seguramente vayan a parar a los diésel, y más concretamente al xDrive30d que condujimos nosotros y que desarrolla 265 CV con un gasto oficial de 6,5 l/100 km. Por encima se sitúa el pata negra, tocado por la varita del departamento M Performance, que no es otro que el M50d con una potencia de 400 CV, un par máximo de 760 Nm (desde las 2.000 rpm) y un 0 a 100 km/h de solo 5,4 segundos. Brutal.

Pero como decimos, nuestras miras se pusieron sobre el más ‘asequible’ de todos. Término que entrecomillamos porque los 98.950 € de los que parte este X7 xDrive30d no son aptos para todos los bolsillos. Eso sí, quien tenga la fortuna de adquirirlo se llevará a su chalet (es lo mínimo que debería poseer) un vehículo que eleva a otra dimensión el concepto de confort. Circulando por autopista, los kilómetros pasan de manera imperceptible gracias sobre todo al maravilloso trabajo de la suspensión neumática y al exquisito aislamiento del que hace gala, en el que también ayudan los cristales acústicos con 5 mm de grosor.

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La aceleración no es inmediata, algo lógico para un modelo que arrastra hasta 2.445 kilos de ‘cuerpo’, pero en cuanto coge velocidad se convierte en un auténtico trasatlántico. La transmisión es rápida y consigue siempre priorizar una marcha larga para rebajar el consumo (sobre todo en modo Eco), mientras que el amplísimo conjunto de asistentes a la conducción nos mantienen en la trazada, llegando incluso a ocuparse del vehículo en pequeños intervalos de tiempo pero, eso sí, sin dejarnos que quitemos las manos del volante.

Anti ¿natural?

Al sacarlo a tramos más revirados, los 5,15 metros de carrocería de este X7 sufren algo más de la cuenta. Cierto es que en marcha, las vías secundarias parecen estrecharse a nuestro paso, pero a poco que consigamos cogerle la medida a este X7, el discurrir por estos tramos, no ha de convertirse en una pesadilla, sino en otro tipo de disfrute…

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Resulta más fácil llevarlo de lo que sus datos nos dicen, pero está claro que no es un vehículo para serpentear. De nuevo, la neumática trabaja a la perfección endureciendo los amortiguadores para evitar balanceos, mientras que el eje trasero direccional consigue que los giros en curvas más lentas ganen en efectividad. Si queremos subir un punto el nivel, se puede equipar opcionalmente las estabilizadoras activas o el diferencial deportivo M (de serie en el M50d).

Elemento, este último, que impide el montaje del paquete xOff-road en el que además de añadir elementos visuales que aumentan la robustez del conjunto, suma un control de descenso de pendientes cuatro modos de conducción destinados al uso fuera pista, xSnow, xSand, xGravel y xRocks, cada uno con unos reglajes específicos y con la posibilidad de elevar la altura de la carrocería hasta en 40 mm. Dado que la ruta no planteó ningún terreno de estas características, habrá que esperar hasta tener el modelo en nuestras manos para realizarle una prueba más exhaustiva… aunque como decíamos en al principio, este X7 está pensado para otros escenarios.

En definitiva, hay quien piensa que BMW ha excedido los límites con la llegada de este X7. Un argumento que solo pueden mantener aquellos que no hayan tenido la oportunidad de subirse a él. Sí, es grande. Sí, es ostentoso y sí, es caro (además de la tarifa del 30d, BMW pide 99.950 € por el 40i y 124.000 € por el M50d); pero todos aquellos que puedan quejarse de su necesidad, quizá solo tengan que echar un vistazo a su bolsillo y ve si el smarphone que atesoran posee las mismas características…

 

@AutoScout24ES

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