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Galería: Especial Adiós al Land Rover Defender

Especial: Adiós al Land Rover Defender

Fue bonito mientras duró

11.01.2016

2015 ha sido un año en el que hemos dicho adiós a un montón de personajes procedentes de muy diferentes ámbitos y que creíamos inmortales: Christopher Lee, Günter Grass, Henning Mankell son solo algunos de ellos, pero también hemos dicho un importante adiós en el panorama automovilístico que merece nuestro más sentido homenaje. El Land Rover Defender, uno de los 4x4 más emblemáticos de todos los tiempos, dice adiós después de 68 años representando una filosofía de hacer coches. A día de hoy todavía hay interesados en hacerse con uno, e incluso se han llegado a pagar medio millón de euros por una edición especial de despedida.

Daba igual verlo cruzando las dunas del Sáhara, vadeando un río con el agua literalmente al cuello o atravesando piedra y roca en alta montaña. El Defender resultaba atractivo incluso entre el tráfico de una gran ciudad como Madrid. Robusto, cuadrado, inquebrantable... cualquiera de las tres carrocerías en las que se ofreció este británico (90, 110 o 130) mostraba un carácter atlético y militar que empezó a ser considerado casi como un objeto de culto entre muchos admiradores del offroad puro.

Para los que nunca se hayan subido a uno, este coche nada tiene que ver con la velocidad ni con las sensaciones de aceleración vertiginosas. Su velocidad máxima es de 145 km/h y quien se sube a él para conducirlo por primera vez es muy probable que acabe con agujetas en las piernas. La cantidad de ruido en el habitáculo infernal y apenas había hueco para colocar las piernas. Pero, aún así, la experiencia de conducción resulta totalmente fascinante (ver prueba completa).

Galería: Especial Adiós al Land Rover DefenderDe otro mundo

Otra de las cosas que caracterizaba al Defender era el ajuste de sus espejos retrovisores, que ha de hacerse totalmente a mano a través de la ventanilla del conductor. Y es que una de las cosas que han caracterizado el paso de los años en el Defender es que ha renunciado voluntariamente a “cargarse de tecnología” como lo han hecho todos sus rivales, especialmente en la última década. ¿Un error? No lo creemos. Cuanto más se ha alejado el Defender de sus modernos competidores, más auténtico se ha convertido su “sello”.

El Defender, en realidad, está en un mundo totalmente diferente, un mundo que se centra en lo esencial y que no da lugar a las distracciones más allá de la experiencia de conducción pura y dura.

En el trono

Encender el motor es toda una experiencia. En nuestro último viaje a bordo de un Defender cubrimos la distancia que hay entre Colonia y Munich, más o menos 600 km, una distancia ultralarga para un modelo como éste con la que quisimos poner a prueba la comodidad de sus asientos. Nada más salir a la autopista pusimos el control de velocidad a 110 km/h y así dejamos pasar los kilómetros y las horas hasta llegar a nuestro destino. Puede parecer exagerado, pero hay pocos coches en los que hemos llegado tan descansado como en éste. Será por su elevada posición de conducción (te sientes literalmente como un rey) o por la anchura y genial comodidad de sus asientos. Pero los kilómetros pasan y el cansancio no aparece por ningún lado.

Por cierto, es totalmente cierto aquello de que los propietarios de un Defender se saludan al cruzarse por la carretera. Nada más llegar a Munich, una señorita a manos de otro Defender se encargó de darnos la bienvenida a la ciudad y, por qué no, de hacernos sentir un poco más privilegiados y sentirnos en esa especie de hermandad automovilística que se ha creado en torno a él.  

Galería: Especial Adiós al Land Rover DefenderFue bonito mientras duró

Pero, lamentablemente, la vida de este coche ha terminado. 2015 es por tanto el fin de la era del Defender y con él se va un concepto de coche que probablemente no vuelva al mercado. Para muchos (nosotros incluidos) éste será siempre el “rey de reyes”, un aventurero indestructible capaz de cualquier aventura y reto.

Land Rover ha querido homenajear a todos aquellos que quieran subirse al tren en el último minuto y ha lanzado al mercado tres versiones conmemorativas de su despedida: el Defender Autobiography, caracterizado por ser el más lujoso y que se venderá a un precio de 80.000 euros, y el Heritage, cuya producción está limitada a 2.400 unidades y cuya inspiración recae en el primer modelo de 1948.

Sin duda es un adiós perfecto para unos de los coches con más carisma que haya salido de una planta de producción automovilística.

 

@AutoScout24ES

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