Glosario Coche - AutoScout24: Carburante

Carburante

Hasta la fecha, todos los vehículos de carretera utilizan carburantes obtenidos de combustibles fósiles. Incluso los automóviles de gas natural se incluyen dentro de esta categoría. En un futuro, los automóviles eléctricos podrían dejar a un lado estos carburantes, ya la electricidad necesaria se obtiene de fuentes de energía renovables.

Actualmente, en el mercado automovilístico existen tres tipos de vehículos propulsados por combustibles fósiles. No obstante, el tipo de carburante es diferente.

Los automóviles con motor de explosión funcionan con gasolina. En Europa la gasolina es sin plomo y cuenta con un 5% de biocarburantes, lo que hace que la combustión sea más limpia. La mayoría de los automóviles con motor de explosión podrían utilizar gasolina súper. Esta gasolina es de 95 octanos. Una gasolina aún más pura es la gasolina súper plus de 98 octanos. Sobre todo los automóviles muy potentes deben llenar el depósito con este carburante para poder desarrollar todo su potencial. Al conducir, la diferencia entre una gasolina de 95 octanos y una de 98 octanos se nota, a lo sumo, en caso de un esfuerzo extremo. Los automóviles modernos disponen de un sensor de detonación que protege al propietario del vehículo de una avería en el motor. Cuando se le exige su máxima potencia, el motor comienza a martillear. El sensor empobrece o enriquece la mezcla de combustible y reduce las revoluciones. Los automóviles diseñados para utilizar gasolina de 95 octanos no obtendrán una mayor potencia de la gasolina de 98 octanos. Por este motivo, los mitos en torno a la gasolina de 100 octanos tampoco resultan técnicamente viables. Tan sólo si el automóvil está diseñado para aprovechar la gasolina de 100 octanos se podría hablar de un plus de potencia. En este sentido, los conductores deberían respetar las indicaciones del fabricante que aparecen reflejadas tanto en manual de instrucciones como en la tapa del depósito de combustible. Sin embargo, sí es cierto que las gasolinas de mayor calidad hacen posible un proceso de combustión más limpio, por lo que también emiten menos sustancias contaminantes a la atmósfera. Este tipo de gasolinas también fomentan la limpieza interna del motor.

El gasóleo, un carburante claramente menos puro, sólo se puede utilizar en vehículos diésel. Su inyección especial y su régimen de giro menos estable tienen como resultado una curva característica del motor completamente diferente (véase la entrada motor diésel).

En estos momentos, los vehículos de gas natural son los que presentan las emisiones contaminantes más bajas. Sin embargo, los depósitos de gas necesitan mucho espacio y su peso es elevado. En comparación con un vehículo de gasóleo, un automóvil propulsado por gas natural consume en torno a un 30% más, lo que, a su vez, empeora su balance energético.

 

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