Glosario Coche - AutoScout24: Xenón

Xenón

La luz de conducción de los automóviles se diferencia por sus dos tecnologías. Durante muchos años, la luz de conducción se generaba con bombillas halógenas. Desde finales de los años 80 se ha venido desarrollando la tecnología de la luz de xenón. Ésta comenzó a incorporarse de serie en los automóviles en la década de los 90, consolidándose en un primer momento en el segmento de las berlinas de lujo. En la actualidad, todos los segmentos pueden equipar sus modelos con luces de xenón. Sin embargo, los fabricantes continúan cobrando suplementos muy elevados por los grupos ópticos que incorporan esta tecnología.

Las ventajas de la luz de xenón son considerables para el conductor. El intenso color blanco de la luz, que se intensifica aún más con componentes azules, logra una iluminación similar a la de la luz diurna. La temperatura de color de los faros de xenón es muy elevada (4.000-6.000 kelvin). La iluminación de la calzada mejora considerablemente gracias a esta luz de fuertes contrastes. Los obstáculos y las señales de tráfico se detectan antes gracias a la elevada reflectividad.

Sin embargo, la luz de xenón ha sido muy criticada desde sus comienzos, sobre todo por parte de los conductores de los vehículos más antiguos. Esto se debe a que la luz de xenón es más intensa que la luz emitida por los faros halógenos y, por lo tanto, tiende a deslumbrar más a los conductores de los vehículos que circulan en dirección contraria.

En términos técnicos su funcionamiento es el siguiente. Al encender el faro principal se inflama el gas xenón responsable de la fuerza lumínica. Este gas se encuentra dentro de un quemador y su descarga tiene lugar a través de una lente divergente. Por este motivo es importante que el faro en sí esté fabricado en un material plástico transparente. Los cristales de dispersión, tal y como los conocemos de los automóviles más antiguos, ya no se pueden utilizar. La lente se encarga de la distribución de la luz sobre la calzada. Por este motivo, es posible que unos faros extremadamente sucios o también dañados tengan como resultado un mayor deslumbramiento de los conductores de los vehículos que circulan en dirección contraria, poniéndoles en peligro.

En el mercado de accesorios, los grupos ópticos no originales tienen un enorme potencial de ventas. Al fin y al cabo, los faros de xenón se asocian a los automóviles de alta calidad. Además, la coloración azulada de la luz constituye un elemento de diseño muy eficaz. En combinación con una luz de conducción diurna tipo LED el grupo óptico en su conjunto se convierte en un elemento de diseño. Los sistemas de xenón no originales no suelen estar homologados, dado que para que su funcionamiento sea correcto se necesita una regulación automática del alcance de la luz y una instalación lava-faros. Una sustitución del grupo óptico de serie por uno no original debe llevarse a cabo correctamente, por lo que resulta imposible evitar el montaje de los componentes anteriormente mencionados. Esto podría resultar muy caro, de lo que se deduce que, desde el punto de vista económico, la sustitución de los faros convencionales por faros de xenón no merece la pena.

 

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