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Galería: Prueba SsangYong Rexton

Prueba: SsangYong Rexton

Buque insignia

04.04.2019

Para SsangYong, el Rexton es, sin duda, su modelo fetiche. El encargado de promocionar a la marca por el mundo alcanza su cuarta generación con un cambio radical de imagen, un habitáculo similar al del salón de tu casa y unas capacidades off road sobresalientes. Nosotros lo hemos probado en profundidad.

Queda claro que la situación actual del mercado español está actualmente dominada por los SUV, todocaminos o crossover. Términos que aparecieron hace algo más de dos décadas para, hace algo más de diez, enraizar con fuerza. No obstante, ante tal invasión, se agradece enormemente que todavía existan fabricantes que, pese a ofrecer SUVs en sus gamas, mantengan vivo el segmento de los todoterrenos puros. Toyota, con su Land Cruiser, Jeep con el Wrangler, o Suzuki, con el Jimny, son algunos de los ejemplos más destacados.

Galería: Prueba SsangYong Rexton

Una terna a la que se une SsangYong con este nuevo Rexton. Un todoterreno al estilo de los de la vieja escuela, con un chasis de largueros y travesaños, tracción total conectable, reductora y unos ángulos off road idóneos para que el conductor de esta cuarta entrega pase un buen rato fuera del asfalto.

Gigantesco

Antes de entrar en detalles dinámicos, hay que decir que este cuarto Rexton impresiona. La implantación del nuevo chasis Quad Frame no solo ha permitido a los ingenieros surcoreanos añadir una alta cantidad de aceros de ultra alta resistencia, sino aumentar considerablemente su tamaño. En concreto hablamos de 9 centímetros a lo largo y 6 a lo ancho, llegando así a los 4,85 y 1,96 metros, respectivamente. Por su parte, la altura se reduce en 1,5 cm, dejando el dato en 1,82 metros.

Ficha Técnica SsangYong Rexton 22 DTR 4x4 Aut. Limited

En cuanto al diseño, “para gustos, los colores” como suele decirse, porque los responsables de SsangYong han querido ofrecer una estética diferente a la del resto de competidores, con una silueta imponente como decíamos, que entremezcla líneas bien definidas con otras más abruptas y con una altura libre al suelo de 22 cm que acaban definir una silueta de todoterreno familiar a la que hace falta acostumbrarse de inicio pero que acabará por cautivarle.

Casi un autobús

Ahora bien, lo que acabará por enamorarle será el habitáculo. Una vez ha levantado lo suficiente la rodilla para poder entrar se dará cuenta de lo que implica el concepto de espacio. Sí, porque más allá de un puesto de conducción infinitamente mejor rematado que los primeros SsangYong comercializados en nuestro país (síntoma de la excelente evolución experimentada por la coreana), el Rexton parece todo un autobús.

Galería: Prueba SsangYong Rexton

Luminosidad, amplitud, comodidad…, son algunos de los adjetivos que le definen. Pero antes de entrar un poco más en detalle, hay que ser justos con la comentada evolución en calidad y decir que ese salpicadero nada tiene que envidiar a los de los modelos Premium. Bien organizado por segmentos, con una pantalla central táctil de 8 pulgadas, mandos de climatización ¡físicos!, y una consola amplia en la parte central, o un volante de grandes dimensiones (quizá demasiado) o un cuadro de instrumentos enorme que combina las ruedas analógicas con la pantalla central TFT de alto contraste, lo que realmente le define es la inclusión de materiales nobles. El cuero de los asientos o la moldura en símil de madera así lo confirman combinándose con unos ajustes excelentes.

Aunque como decíamos antes, lo que terminará por dejarle boquiabierto será el inigualable espacio del que hace gala. SsangYong siempre ha definido a sus modelos más grandes como reales, es decir, que ofrecen plazas o maletero reales. Con el XLV su premisa fue la de “un cinco plazas con maletero para cinco personas” y este Rexton podría calificarse como “un SUV de siete plazas… reales”. Porque los dos asientos de la tercera fila son perfectamente habitables por dos adultos de estatura media.

Galería: Prueba SsangYong Rexton

Las butacas son amplias y aunque el respaldo esté demasiado reclinado (provocando que la cabeza toque con el techo) y las rodillas tengan que ir en una posición elevada, lo cierto es que por anchura y por hueco para las piernas, estas plazas permiten que dos adultos puedan viajar con comodidad. Para rematar la jugada, cuenta con salidas de ventilación y se pueden colocar los pies bajo las butacas, algo a destacar.

En cuanto a la segunda fila, qué decir de unas butacas que pueden desplazarse 20 cm longitudinalmente, de unos respaldos cuya reclinación casi nos permite viajar tumbado (aunque no sea recomendable… ni legal) y de una habitabilidad casi inalcanzable para sus rivales. Detalles que se revalorizan al abrir el gigantesco maletero.

Galería: Prueba SsangYong Rexton

A través de un enorme portón eléctrico, el Rxton varía su capacidad en función del número de plazas desplegadas. Con todas arriba, los 230 litros son más que suficientes para colocar tres varios bultos medianos (mochilas, bolsas de la compra…). Con cinco, suma 641 litros y con dos asciende a nada menos que 1.806 litros. Cifras que acompaña de unas formas cuadradas, varios ganchos para colgar bolsas y con un reducido compartimento que sirve para depositar las herramientas y los triángulos de señalización.

Todo confort

Entrando en la parte dinámica, el Rexton es uno de esos modelos con doble personalidad. Por carretera se desmarca con un vehículo extremadamente cómodo para viajar y devorar kilómetros con facilidad, más aún si se equipa la transmisión automática con convertidor de par de siete relaciones, que únicamente viene asociada al acabado Limited y que tiene un sobrecoste de 2.000 €. Una caja agradable y resultona para autovía, pero algo lenta para carreteras secundarias, donde dada su talla y su peso (2.200 kg) le hace perder eficacia en determinadas situaciones.

Galería: Prueba SsangYong Rexton

Un conjunto que está impulsado en exclusiva por el motor diésel de cuatro cilindros en línea y 2.2 litros que ha sido revisado a fondo para cumplir la normativa ganando 3 CV, hasta los 181 CV. Potencia a la que acompañan los 420 Nm disponibles desde solo las 1.600 rpm, permitiendo al Rexton ofrecer una gran salida desde un régimen bajo… que se acaba diluyendo progresivamente a medida que la aguja del cuentarrevoluciones asciende. De ahí que concluyamos que este SsangYong prefiere ritmos más tranquilos.

Circunstancia que también ayudará a la hora de rebajar un consumo que, fácilmente se dispara por encima de los 10 l/100 km, mientras que si intentamos juguetear con él por tramos revirados, el ordenador de a bordo marcará unos 12 o 13 litros. Todo ello mientras intentamos ‘pelearnos’ con una dirección algo pesadota y poco precisa ya que, no olvidemos, ha de arrastrar tal mole por curvas un tanto cerradas.

¿Y por campo?

Fuera pista, el Rexton se desenvuelve mucho mejor que la mayoría de sus rivales, pero en comparación con los 4x4 puros, se queda uno (o dos escalones) por debajo. La reductora nos servirá para sortear con facilidad pendientes o tramos muy embarrados, pero si queremos realizar off road extremo, será mejor pensar en alguno de sus contendientes que, eso sí, reaccionan bastante peor que el coreano por autopista.

Galería: Prueba SsangYong Rexton

Por eso, el Rexton se postula como una alternativa perfecta a medio camino entre los SUV asfálticos y los camperos. Los 22,4 cm de altura libre al suelo (que son 20,3 cm si no se equipa la suspensión trasera de tres brazos como la nuestra) permiten avanzar sin preocupación de que algo roce nuestros bajos y aunque los ángulos de ataque (20), salida (22) y ventral (20) no son para tirar cohetes podemos llegar a circular con absoluta tranquilidad por zonas más complicadas.

Además, y como ventaja, podemos desconectar el sistema 4WD gracias al selector de modos situado en la consola central. Con el 2H la propulsión será posterior, con el 4H tendremos tracción total, muy útil para evitar que se descontrole sobre pavimento deslizante (más aún si estamos en carreteras viradas) o sobre caminos de dificultada media-baja y con el 4L sumaremos la comentada reductora.

Compensa

Por último, comentar que la gama está estructurada en tres acabados: Line, Premium y Limited, siendo este último el de nuestra unidad de pruebas. Como punto característico de cualquier SsangYong, este Rexton de cuarta generación compensa sus pocos fallos con un equipamiento cerrado pero muy completo. En nuestro caso, al equipar el más alto no echamos en falta absolutamente nada, aunque desde el inicial ya nos satisface por completo, sobre todo teniendo en cuenta que su gama arranca, con los 2.000 € de descuento comercial y los 1.000 € por financiarlo, en los 27.500 € del Line con cinco plazas y los 33.600 € del Premium con siete plazas. Para el Limited 4x4 Automático de esta prueba, puede que los 44.900 € resulten demasiado, pero hay que decir que pocos, o casi ningún, coches ofrecen tanto por ese precio… al que además se suman 5 años de garantía o 100.000 kilómetros.

 

@AutoScout24ES

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