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Fecha de publicación del artículo 08.03.2017

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Primeras impresiones: Opel Crossland X

Con X de SUV

Opel utiliza la letra X para identificar a todos sus modelos SUV. Ahora, después del Mokka X y con la noticia recién anunciada de la compra de la marca por parte del grupo PSA, los de Rüsselsheim presentan el Crossland X, un pequeño todocamino perteneciente al segmento B y que pretende competir con el Nissan Juke, el superventas Renault Captur o el apreciado Fiat 500X, entre otros. Tiene una carrocería de 4,21 metros de longitud y a priori ofrece todo lo que un cliente del segmento B puede pedir: una postura de conducción elevada y modernos sistemas de asistencia e infoentretenimiento. Hasta la fecha no sabemos precios exactos, pero se espera que el Crossland X arranque en unos 16.000 euros aproximadamente.

Aunque parezca que es algo actual, la alianza entre PSA y Opel para desarrollar modelos de forma conjunta existe desde 2012. Ambos fabricantes utilizan desde entonces una plataforma conjunta para el segmento B y comparten numerosos componentes, aunque según los dirigentes de Opel, todo lo que está a la vista y se siente en este Crossland X es de fabricación alemana, como por ejemplo, los sistemas de información, de entretenimiento, o los asientos.

OnStar, la estrella del catálogo

Una de las bazas que atrae a la clientela con mayor facilidad hacia los concesionarios es el sistema de conectividad Opel OnStar, una tecnología que permite reproducir las aplicaciones de los sistemas operativos iOS y Android en la pantalla de la consola central. En este Crossland X, además de esto, hay otros caramelos bastante apetecibles en el apartado de equipamientos, como por ejemplo, el techo panorámico de cristal, los asientos con calefacción o el deslizamiento de la banqueta trasera unos 15 cm.

Esto último permite maximizar un poco más el espacio de carga, pasando de 410 a 520 litros cuando la banqueta trasera está más adelantada. Si los respaldos están además abatidos, entonces el volumen de carga es de 1.255 litros. Una pega que hemos encontrado es que esta acción no puede realizarse desde el maletero por medio de un botón (como suele ser habitual). A nivel de habitabilidad, el espacio disponible - pese a ser un modelo de apenas 4,20 metros - es bueno, aceptable si nos atenemos solo a las plazas traseras.

Opel tiene algunos asistentes adicionales en su catálogo, incluyendo una cámara frontal para mantenerse en la velocidad máxima permitida, un sistema de frenada de emergencia con detección de peatones así como una cámara marcha atrás con visión de 180 grados. A esta lista también hay que sumar cosas poco habituales en el segmento B-SUV como son el head-up display o luces full LED.

Solo tracción delantera

Para el lanzamiento al mercado, este pequeño utilitario se ofrecerá con tres motores de gasolina de tres cilindros y dos diésel de cuatro, todos ellos aportaciones del grupo PSA. El chasis y el tren de rodaje son, sin embargo, contribución de Opel.

El bloque utilizado en las versiones de gasolina es un 1.2 que puede dar tres niveles de potencia: 81, 110 y 130 cv. Los dos motores de gasoil son un 1.6 de 99 y otro de 120 cv. Dependiendo del motor, la caja de cambios manual puede ser de cinco o seis marchas. Probablemente se añada a la gama una caja automática pasado un tiempo desde su lanzamiento.

Pocas salidas del asfalto

El Crossland X juega con los mismos tópicos de los modelos compactos SUV (refuerzos de plásticos en paragolpes y pasos de rueda), y al igual que ocurre con los modelos con los que compite, no está pensado para abandonar el asfalto ni plantearse grandes retos. El hecho de que ni siquiera se pueda equipar la tracción total como opción ayuda mucho a entender que este modelo no se ha concebido para ningún tipo de incursión en el terreno offroad.

No hay duda de que la tendencia del mercado automovilístico va claramente enfocada hacia el concepto SUV. Bajo esta premisa, la estrategia de Opel es que el Crossland X tome el relevo en el mercado de un modelo como el Meriva. En el segmento SUV de mayor tamaño, y como competidor del VW Tiguan, estrenarán también el Grandland X.

No obstante, los de Rüsselsheim no tienen pensado a día de hoy finalizar la fabricación de su monovolumen de gran tamaño, el Zafira. Solo el tiempo dirá si la adquisición de la marca por el grupo PSA afecta a la estrategia de producción de la marca del rayo, desde este mes de marzo en manos francesas.