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Fecha de publicación del artículo 18.12.2017

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Presentación: Porsche 911 901

Segunda juventud

Este coupé rojo fue fabricado en octubre de 1964 como una de las primeras unidades de producción en serie de este deportivo, conocido entonces como 901. Casi 50 años más tarde, el Museo Porsche encontró este singular coche y decidió comprarlo con vistas a una restauración que lo devolviera a su estado original.

En 2014, mientras evaluaban una colección de antigüedades olvidada en un granero, un equipo de televisión alemán tuvo la fortuna de encontrarse con dos modelos 911 de los años sesenta. Tras hacer averiguaciones con el Museo Porsche, se descubrió que uno de los dos deportivos, con el número de chasis 300.057, era de esas unidades especiales fabricadas antes de que el vehículo recibiera el nuevo nombre.

Sí, porque en 1964 se presentó al sucesor del 356 bajo la denominación 901. Sin embargo, sólo unas semanas después de que comenzara la producción, el nuevo coupé tuvo que ser renombrado a causa de un litigio con Peugeot, dando lugar a la legendaria denominación 911. Todos los vehículos para clientes producidos hasta ese momento fueron fabricados como 901, pero se vendieron como 911.

Vuelve a casa

Tras el hallazgo, el Museo Porsche decidió comprar ambos 911 y así cubrir uno de los huecos clave que había en su importante colección de clásicos producidos por la marca Porsche, al carecer de una de estas unidades singulares durante 50 años. Uno de los puntos cruciales que determinaron la compra del vehículo fue que el 911 no había sido restaurado, lo que daba a los especialistas del museo la oportunidad de rehacer el coche de la forma más auténtica y parecida al original.

Un trabajo que ha durado nada menos que tres años pero que ha servido para devolverle a su estado original tras un largo periodo de oxidación. Para ello, se han utilizado piezas de carrocería genuinas de aquella época cogidas de otros vehículos. El motor, la transmisión, los componentes eléctricos y el interior se repararon siguiendo los mismos principios. La norma general era mantener piezas y fragmentos donde fuera posible, en lugar de reemplazarlos. Estos complejos métodos de restauración, usados habitualmente por el Museo Porsche, son precisamente la razón de que haya costado tanto tiempo devolver a la vida a este histórico deportivo.

Un meticuloso proceso que ha tenido sus frutos, ya que desde el pasado 14 de diciembre, y hasta el próximo 8 de abril, este 911 (901 nº 57) estará presente en la colección para que sea deleitado por todo aquel que se pase por las instalaciones.