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Fecha de publicación del artículo 06.07.2018

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Primer contacto: Ford Focus

Liderato a la vista

Realizamos la primera toma de contacto del nuevo Ford Focus. El compacto americano evoluciona en todos los aspectos con el objetivo de situarse al frente de su segmento y, de paso, de servir como alternativa a los SUV.

Hace unas semanas os trajimos toda la información relacionada con la cuarta generación del Ford Focus. El compacto americano se ha renovado absolutamente por completo para así afrontar una nueva etapa y, de paso, intentar detener (o al menos frenar) el fenómeno SUV que asola al sector.

Pues bien, ahora por fin le tenemos frente a nosotros, dispuestos a probar todas sus virtudes dinámicas que, según la marca, siguen convirtiéndole en el compacto más emocionante de su sector, por delante de pesos pesados como el SEAT León, el Volkswagen Golf, el Renault Mégane o el Opel Astra, entre otros.

Mezcla de estilos

Antes de ponernos a los mandos toca, como siempre, repasar su aspecto. Porque aunque este nuevo Ford Focus no presenta un cambio radical frente a su predecesor, sí ofrece ciertos detalles que le hacen ganar en atractivo. Detalles como un frontal más afilado, con una parrilla más ancha y baja o unas luces diurnas LED de nueva factura incrustadas en unos faros más grandes que, además, en opción pueden montar la tecnología LED adaptativa.

Por su parte, la zaga ofrece el cambio más radical. Gana músculo y voluptuosidad gracias, en parte a unos grupos ópticos más grandes y que parecen sobresalir del propio portón. Entre ambos, aparece el nombre del modelo, con una nueva serigrafía en lo que parece una reminiscencia de sus años de colaboración con Volvo. Y ya que hablamos de otras marcas, lo cierto es que depende de cuál sea el ángulo, puede que te recuerde a otros modelos del segmento. Unos le sacaban parecido a un KIA Ceed, otros veían detalles típicos del FIAT Tipo e incluso alguno volvía a mencionar a Volvo en elementos como las comentadas luces diurnas LED.

Sea como fuere, ya sabemos que para gustos los colores, y si bien este Focus no supone una revolución estética –este es un mal endémico de su segmento- sí consigue transmitir un mayor empaque visual, el cual se completa con nuevos juegos de llantas de aleación e inéditos colores de carrocería.

Y por si eso no fuera suficiente, el conductor podrá escoger el Focus que mejor se adapte a su forma de ser. Nos explicamos, porque el compacto americano no solo estará disponible con las típicas carrocerías de cinco puertas y familiar, sino que su gama de versiones se amplía con la llegada de los acabados ST-Line, Vignale y Active, este último con tintes más camperos, que viene a rescatar el Focus X Road que apareció en la segunda generación, y que también estará disponible con carrocería familiar.

Más amplio y mejor acabado

De puertas para dentro sí se observa un cambio radical respecto a su predecesor… pero no ante el resto de nuevos productos de la marca. Si estás familiarizado tanto con el Fiesta como con el EcoSport, verás que el salpicadero del compacto que estamos probando es prácticamente un calco. Un hecho que lejos de ser una desventaja es todo un acierto. Ya lo dijimos al probar tanto el utilitario como el SUV urbano.

Presenta un diseño limpio y ordenado. Cualidades a las que ha contribuido el montaje de una pantalla central táctil de tipo flotante. En las versiones más equipadas tendrá 8 pulgadas contando con un manejo rápido e intuitivo y con una calidad de imagen, sencillamente, excepcional. Un monitor bien terminado que sobresale por encima de un conjunto bien rematado pero con fisuras.

Porque el nuevo Focus tiene algunos puntos que pulir aún, como es el ajuste de algunas partes (hablamos del túnel central), el montaje de ciertas molduras que ‘imitan’ la madera (nos referimos al acabado Vignale) o el incomprensible uso de velcros en la parte externa de los asiento traseros. Pese a todo, en líneas generales el salto dado frente a su predecesor es bastante alto.

Si nos centramos en la habitabilidad, aquí el nuevo Focus no parece tener rival. Gracias al crecimiento experimentado en el exterior, donde estamos ante un coche de 4,37 metros de largo (18 mm más), 1,82 de ancho (2 mm más) y 1,47 de alto (15 mm menos), el habitáculo es sustancialmente más espacioso. En concreto, a falta de poder medirlo nosotros, desde Ford nos aseguran que el hueco para las piernas se ha incrementado en 78 mm y que la anchura ha mejorado en 60 mm, mientras que la distancia entre ejes ha aumentado en 53 mm.

En cuanto al maletero, aunque su capacidad no evoluciona en exceso, de 363 litros pasa a 375 litros, lo que sí ha mejorado es su anchura de carga. Con 1150 mm, el Focus consigue el mejor dato de su categoría. Si observaos la carrocería familiar Sportbreack, que sí ha experimentado un mayor crecimiento en su longitud (10,8 cm para ser más exactos, hasta los 4,64 metros) vemos que el hueco de carga parte de los 608 litros (108 más) llegando a los 1.653 litros cuando se abate la segunda fila (138 litros más).

Comienza lo bueno

Precisamente es la carrocería familiar la primera que pasa por nuestras manos. Haciendo un breve inciso antes de arrancarlo, decir que sus trazos parecen estar mejor conseguidos que los del cinco puertas, en una muestra más de que los modelos de corte ‘breack’ han experimentado una mejora excelente en los últimos años.

Pero dejando a un lado la subjetiva percepción del diseño, toca entrar en materia. De los siete motores que componen la gama del nuevo Ford Focus, el primero en pasar por nuestras manos es el gasolina más potente: el 1.5 EcoBoost de 182 CV asociado a la caja de cambios manual de seis relaciones. Se trata de un bloque de nueva factura (el mismo que ha estrenado el último Fiesta ST200), tricilíndrico y cuya potencia aparece a las 6.000 rpm. Antes, desde las 1.600 vueltas la ficha técnica nos dice que hacen aparición todo su par máximo… y no nos engaña.

Porque por debajo de dicho régimen, este motor se muestra perezoso y lento. Le cuesta empujar los 1.408 kilos de peso que cifra frente a la báscula, siendo necesario echar mano de la transmisión para bajar una relación. Por suerte, apenas existen vibraciones y el tacto de la caja de cambios es exquisito. Al rodar a ritmo normal, el empuje es correcto y el gasto de carburante se mueve en torno a los 7,5 l/100 km (homologa 5,6), mientras que si nos adentramos por una zona revirada, veremos que el dato puede llegar a sobrepasar los 10 litros con relativa facilidad.

Sin embargo, dicha cifra queda en un segundo plano gracias a la buena labor del chasis. Ford ha vuelto a conseguir que su Focus sea una auténtica referencia en el apartado dinámico. La nueva plataforma C2 y los retoques efectuados en la puesta a punto del chasis, donde la principal novedad es la incorporación de una nueva suspensión trasera independiente con amortiguadores de dureza variable (DCC), han permitido que el compacto no pierda ni un ápice de emoción. Únicamente echamos en falta un poco más de feeling con la dirección –de asistencia eléctrica claro- pues incluso en el modo Sport tiende a ser demasiado asistida.

La segunda parte del recorrido la realizamos a los mandos del que es probablemente el diésel más equilibrado: el 1.5 EcoBlue de 120 CV. Un bloque también de nuevo desarrollo pero con arquitectura de cuatro cilindros que se muestra más vivo que el gasolina gracias a los 300 Nm de par. No obstante, como ocurre con el EcoBoost, para que estos aparezcan será necesario que la aguja se sitúe entre las 1.750 y las 2.250 vueltas. El resto de diferencias vienen marcadas por un gasto de combustible que roza lo ridículo (con poco más de 5,5 l/100 km reales) así como por una sonoridad y un nivel de vibraciones mayor (tanto al ralentí como en aceleraciones se deja notar en exceso quizá).

Las otras motorizaciones están compuestas por el exitosísimo 1.0 EcoBoost disponible con dos niveles de potencia, 100 y 125 CV (existe otra versión de 85 CV que no llegará a España), el otro 1.5 EcoBoost de 150 CV; mientras que los dos diésel restantes arrancan con el 1.5 EcoBlue de 95 CV y finalizan con el 2.0 EcoBlue de 150 CV. En cuanto a las cajas de cambio, además de la manual de seis relaciones, este Focus estrena una automática con convertidor de par y ocho relaciones que podrá montarse en los EcoBoost de 125 y 150 CV y los EcoBlue de 120 y 150 CV.

Líder en seguridad

Otro aspecto en el que el Focus ha evolucionado ha sido en el apartado de las ayudas a la conducción. El compacto americano ofrece un sinfín de sistemas entre los que destaca el control de velocidad de crucero adaptativo con función Stop&Go. Este, unido al control activo de mantenimiento de carril y al lector de señales de tráfico, le permite gozar de un nivel 2 de autonomía.

Además, el Focus es el primer Ford en montar un Head-up Display de tipo membrana, con una gran resolución y un amplio número de informaciones. Del mismo modo, se ha mejorado el asistente de aparcamiento ya que ahora el conductor solo tendrá que preocuparse de pulsar un botón mientras el resto lo gestiona el vehículo. Por último, aparecen los ya comentados faros LED adaptativos con luz predictiva.

Un elenco de sistemas que se completa con el asistente de precolisión con detección de peatones y ciclistas, el asistente de maniobra evasiva, el sistema de información de puntos ciegos con alerta de tráfico cruzado, la cámara trasera de visión amplia la alerta de dirección contraria y el frenado postcolisión.

Si nos ceñimos en la gama comercial, seis serán los acabados disponibles: Trend, Trend Edition, Trend+, ST Line, Titanium y Vignale. No todos los motores podrán asociarse a ellos, por lo que los precios para los motores de gasolina parten de los 19.575 € en el caso del cinco puertas y de los 22.500 € en el del Sportbreack, mientras que los diésel hacen lo propio desde los 22.100 y los 24.000 €, respectivamente.