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Esta irrisoria cifra de emisiones anuncia lo poco que saldrá del tubo de escape de este prototipo. Su mecánica está basada en la combinación de un motor 3.4 V8 en posición central (“de más de 500 cv”, palabras textuales de Porsche) con motores eléctricos tanto en el eje delantero como en el trasero que aportan otros 218 cv. Aunque todavía no hay detalles demasiado concretos acerca del rendimiento del motor, sí que se ha adelantado que podrá llegar a un máximo de 9,200 revoluciones. La transmisión se llevará a cabo por un cambio de doble embrague PDK con siete desarrollos que entregará la fuerza al eje trasero.
No pregunten cómo, porque ni nosotros lo sabemos, pero Porsche anuncia que con este coche se pueden conseguir consumos de 3 litros cada cien kilómetros, lo cual equivale a unas emisiones de 70 gramos de CO2 por kilómetro. A día de hoy, ni el coche más compacto con el motor más pequeño es capaz de conseguirlo.
Hay una gran ventaja en lo que se refiere al proceso de carga de este híbrido, y es que se puede realizar en cualquier enchufe convencional sin necesidad de acudir a puntos de carga rápida o a tener que asumir instalaciones carísimas en el garaje de nuestra casa. Otra cosa será el tiempo de recarga, aún sin anunciar por la marca. Las baterías de ion-litio, que van alojadas detrás del asiento del copiloto, recibirán además la energía que se transforma al aplicar los frenos y en modos de retención del coche, como suele ser habitual.
Para regular el funcionamiento de este híbrido, el conductor contará con un botón en el volante a través del cual puede elegir entre cuatro modos de conducción: un modo eléctrico (con el que se puede circular durante 25 kilómetros), un modo Sport (que utiliza los tres motores y una función de reparto de par entre las ruedas traseras), un modo Racing (que estira un poco más los límites de la mecánica) y un último E-Boost que funciona como de igual forma que un KERS de fórmula 1 (permitirá, pulsando un botón, arrancar unos cv más de potencia desde los motores eléctricos).
El peso ha sido otro eje fundamental para lograr esta proeza, y es que el chasis monocasco del 918 Spyder ha sido construido prácticamente entero en fibra de carbono, consiguiendo un peso pluma de tan sólo 1,490 kilos. Del interior, lo más interesante es que los relojes del cuadro de mandos tienen un aire “retro” y gracias a ellos se detallará información de la velocidad, el régimen de giro del motor o el estado de funcionamiento de los motores eléctricos). Por último, este concept car incorporará un sistema de autonomía del coche combinado con el sistema de navegación, el cual podrá alertar de las poblaciones a las que se puede llegar y que recomendará sobre el modo de conducción más adecuado para llegar lo más lejos posible.










