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Galería: Prueba Infiniti Q30

Prueba: Infiniti Q30

El todo en uno

06.02.2017

Infiniti ha entrado de lleno en el segmento de los compactos Premium con este Q30, un vehículo fresco, dinámico y diferente a lo que estamos acostumbrados a ver, gracias a que es varios vehículos en uno. ¿Quieres saber por qué? Sigue leyendo y descubrirás en esta prueba, todo lo que esconde.  

De todos es conocido que cuando eres nuevo, siempre es difícil hacerse un hueco en un círculo, ya sea de trabajo o de conocidos. Si lo extrapolamos al sector del automóvil, este hecho parece complicarse todavía más, pues los amigos parecen brillar por su ausencia o… ¿quizá no? Teniendo en cuenta al protagonista de esta prueba, está claro que no.

A principios de esta década, Infiniti, decidió firmar un acuerdo de colaboración Daimler para el desarrollo y fabricación de nuevos vehículos. De aquella unión, nació el Q50, el cual incluía varios elementos de las berlinas medias de Mercedes-Benz. Sin embargo, la ambición de la marca japonesa iba más allá, y hace cuatro años anunció su intención de entrar de lleno en uno de los segmentos más populares, el de los compactos –C-.Así ocurrió en 2013 cuando, en el Salón de Frankfurt, mostró el Q30 Concept a modo de anticipo para, a mediados del año pasado, ponerlo definitivamente a la venta como Q30.

Base con estrella

Un vehículo que, desde el primer momento, ha tenido que lidiar con auténticos pesos pesados históricos, tales como el Audi A3, el BMW Serie 1 o el Mercedes-Benz Clase A. Un panorama en el que destacar, a priori, podría resultar imposible. Sin embargo, Infiniti se ha guardado varios ases en la manga. El primero, tirar de sinergias y volver a contar con Daimler para desarrollar su producto. Así, para quienes no lo sepan, el Q30 que hoy te traemos comparte prácticamente el 90% de su conjunto con el Clase A de Mercedes-Benz. Y cuando ponemos dicho porcentaje es porque ambos poseen la misma plataforma, mecánicas, transmisiones, habitáculo y asistentes de seguridad.

Galería: Prueba Infiniti Q30

Carácter propio

No obstante, lo importante es ese 10% restante, en el cual la marca de lujo de Nissan, ha impreso su estilo para hacer un producto que se salga totalmente de lo visto hasta el momento. Porque el Q30 destila imagen allá por donde se mire, logrando desmarcarse de su competencia en multitud de detalles como, por ejemplo, la zaga. Una zona diferente al resto de rivales que le confiere una apariencia agresiva y voluptuosa.

Galería: Prueba Infiniti Q30

A ello le acompaña una línea lateral dinámica y muy alargada. De hecho, entrando en el apartado de las dimensiones, el Q30 se posiciona como uno de los vehículos más grandes de su segmento, pues sus 4,42 metros de largo no solo son 11,2 y 9,6 centímetros más que el A3 Sportback o el BMW Serie 1 5 puertas, sino que frente a su primo-hermano, el Clase A, el incremento llega hasta los 12,6 centímetros. Cota a la que se une una altura de nada menos que 1,49 metros, es decir, unos 6 centímetros de media más alto que sus rivales. Cifra que consigue gracias al montaje de unas llantas que parten de las 17 pulgadas, también hay de 18 y 19, montadas sobre neumáticos con perfil alto, y a que su distancia libre al suelo es de nada menos que 21 centímetros. De ahí que la vista lateral nos recuerde más a la de un todocamino que a la de un compacto. No obstante, para ello, el Q30 ya cuenta con una variante off road, el QX30, que se acaba de poner a la venta en nuestro mercado.

Espacio… a medias

Ahora bien, ofrecer el ‘envoltorio’ más grande no tiene por qué ser sinónimo de amplitud interna. De hecho, sus plazas traseras son bastante justas. Si bien, personas de mi complexión aún gozamos de un buen hueco para las piernas, el reinante en la cabeza es más limitado, obligándonos a ir algo más recostados y, por ende, a perder algo de espacio en las rodillas. Si hablamos de la anchura, más de lo mismo, pues tres adultos viajarán con serios problemas para acomodarse, sobre todo aquel que se sitúe en la plaza central, al verse obligado a abrir las piernas en exceso a causa del voluminoso túnel central.

Galería: Prueba Infiniti Q30

Lo bueno es que el maletero presume de una buena capacidad. No es la mejor del segmento, pero los 368 litros que cubica sí le permiten superar ligeramente al Serie 1, con sus 360 litros- y, sobre todo, al Clase A, claramente descolgado con 341 litros. Por encima, el A3 e incluso el Volkswagen Golf, con 380 litros, son los referentes.

¿Ves alguna diferencia?

Ficha Técnica Infiniti Q30 1.5d Premium 7DCT

Si antes hemos comentado la originalidad de línea exterior, todo lo contrario ocurre con el habitáculo. De hecho, parece que el ingenio de los diseñadores japoneses se haya quedado allá fuera, porque el salpicadero de nuestro protagonista es casi un calco del que emplea el Clase A. Si no fuera por la pantalla central de 7 pulgadas, que en el Q30 se integra directamente en el propio salpicadero, y por la palanca de cambios –colocada donde toda la vida y no tras el volante como en el alemán- si te metiéramos primero en uno y luego en otro, prácticamente no notarías la diferencia… o casi, porque vale, también cambian las tomas de aire y la botonera de la consola central, aunque los comandos son idénticos a los que emplean otros modelos de la estrella. Eso sí, en lo que a calidad, ajuste de los materiales y confort de sus asientos, el Q30 quizá está un punto por encima de su primo hermano europeo, situándose a la par que los otros dos rivales antes mencionados.  

Galería: Prueba Infiniti Q30

Por si éramos pocos…

Como has comprobado, hay mucho de Mercedes en este Q30 pero, increíblemente, también hay hueco para otro constructor más. Sí, has leído bien. Si la base llega de Stuttgart, lo que se esconde bajo el capó lo hace directamente… ¡de Valladolid!, en concreto de la factoría de motores que Renault tiene allí instalada y en donde se fabrica el afamado bloque diésel 1.5 dCi de 110 CV –internamente conocido como K9K-. Y es que las tres marcas –cuatro si incluimos a Nissan- forman un triunvirato comercial que puede llegar a ser algo engorroso, pero que esencia se resume en que todos se nutren de todos.

Galería: Prueba Infiniti Q30

Centrándonos en dicho propulsor, poco hay que decir que no se haya mencionado ya. Es uno de los motores más exitosos y vendidos del mundo, contando con una contrastada eficacia en varios modelos. Ahora bien, a decir verdad, teníamos nuestras dudas de que en este Q30 fuera a funcionar igual de bien que en los Clio, Mégane o Clase A, principalmente, por el peso extra que arrastra el japonés, 64 kilos más pesado que el Mercedes-Benz y 184 que el Mégane. Unos miedos que se materializan en las primeras rodadas, donde vemos cierta falta de ímpetu a la hora de salir desde parado. De hecho, el dato de 0 a 100 km/h es el peor de sus rivales, con 12,0 segundos con cambio manual y 11,9 con el automático de doble embrague 7DCT, de siete relaciones y origen Daimler que monta nuestra unidad. Incluso hundiendo el pie en el acelerador, la sensación que tenemos es de que no da para más… al menos hasta las 1.500 rpm. A partir de dicho régimen, el empuje empieza a ser más notable, pero en el momento en el que decae, vuelve a costarle.

Galería: Prueba Infiniti Q30

Combinarle dicha transmisión puede ser útil para aquellos que busquen, sobre todo, el confort de marcha, circulando siempre por autopista. En cuestión de segundos engrana las marchas altas con el objetivo de rebajar el consumo, cifrado por nuestra parte en unos excelentes 5,5 l/100 km. Sin embargo, si salimos a zonas viradas y pretendemos pasárnoslo bien, lo mejor será que nos quitemos esa idea de la cabeza, porque entonces veremos las carencias de esta unión. Ni siquiera el que tomemos nosotros las riendas, gracias a las levas situadas tras el volante, mejorará demasiado las cosas.

Galería: Prueba Infiniti Q30

Y eso que, a nivel dinámico, este Q30 ofrece muchísimas virtudes. Pese a su altura libre al suelo, el aplomo que muestra es excepcional, casi sin balanceos, con una suspensión firme, aunque tirando a blanda para aumentar el confort de marcha, y una dirección directa que responde a nuestras órdenes casi de inmediato. En resumidas cuentas, es un coche fácil de llevar, sin connotaciones deportivas, ni mucho menos, pero con un toque dinámico que le aleja claramente de los SUV y confirma su carácter de compacto Premium.

Solo con un acabado

Galería: Prueba Infiniti Q30

Y como buen modelo englobado en este segmento, el precio está acorde. Cierto es que Infiniti anuncia un precio de partida de 26.700 euros, el cual no está nada mal. No obstante, eso solo se da con el acabado más básico de todos. Si optamos por la combinación motor-caja que aquí hemos probado, las posibilidades se reducen a un único nivel de equipamiento, el Premium. Esto se traduce en 30.800 euros de factura, en los que están incluidos los faros antiniebla delanteros y grupos ópticos traseros de tipo LED, sensores de aparcamiento traseros, climatizador bizona, sensores de lluvia y luces, consola central tapizada en cuero, radio CD con USB, conexión auxiliar, Bluetooth, equipo de sonido con 6 altavoces y pantalla de 7 pulgadas, llantas de aleación de 18 pulgadas… Dejando como opción la pintura metalizada -900 euros-, el techo solar -591 euros-, las barras de techo cromadas -304 euros- y el navegador InTouch -1.538 euros. Una tarifa que es ligeramente superior a la terna alemana, aunque incorporando un equipamiento más amplio.

 

@AutoScout24ES

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