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Galería: Primer contacto Audi SQ5 TDI

Primer contacto: Audi SQ5 TDI

Directo a por el X3

20.07.2012

Cuando la revisión de un modelo resulta tan sutil como la del Audi Q5 de cuatro años de antigüedad, es necesario que ocurra algo especial para que ésta atraiga una cierta atención. Y eso es precisamente lo que consigue el SQ5 TDI, un escandaloso diésel que no solo se muestra mucho más dinámico, sino que también parece ofrecer unas prestaciones superiores.

La curva del éxito del Q5 cuatro años después de su lanzamiento al mercado señala sin lugar a dudas hacia arriba, lo que parece indicar que quizá ni siquiera hubiera necesitado una reestilización para reactivar las ventas. Sin embargo, el fabricante de Ingolstadt ha querido reforzar su éxito de ventas para la dura competencia que se avecina en los próximos años.

En el apartado estético son sobre todo las luces de conducción diurna tipo LED enmarcadas en unas ópticas de diseño renovado las que más llaman la atención sobre la actualización del conjunto. Audi siempre cuida con mucho mimo el hecho de mantener una estética de familia, por lo que a primera vista uno podría confundir el renovado Q5 con un Q3. Una nueva parrilla con esquinas achaflanadas, nuevos faldones delantero y trasero, faros traseros tipo LED y un nuevo difusor completan el paquete de medias estéticas aplicadas a la unidad.

Galería: Primer contacto Audi SQ5 TDIEstética S especial

El SQ5 es presenta mucho más radical, puesto que sus ruedas de al menos 20 pulgadas, su prominente frontal, sus insinuantes taloneras y el sistema de escape de cuatro tubos no dejan lugar a dudas de que se trata de un modelo con pretensiones mucho más dinámicas que las de su hermano.

Ya en el interior, Audi también ha aplicado diversas medidas de menor calado para modernizar un poco más el Q5. Nuevos perfiles cromados, decoraciones en madera o pequeñas modificaciones en los elementos de mando situados en torno al volante, así como una simplificación de los botones de control del MMI es todo lo que Audi tiene que ofrecer. En el SQ5, unos asientos deportivos aún más envolventes, así como un volante deportivo son algunos de los detalles que le confieren ese toque de dinamismo que necesita un modelo de estas características.

Sistema de prevención de accidentes

Galería: Primer contacto Audi SQ5 TDIDe forma adicional Audi ha incluido en el Q5 un par de sistemas de ayuda nuevos. El cliente puede encargar un radar de distancia que mediante intervenciones en la frenada es capaz de evitar colisiones frontales hasta una velocidad de 30 km/h y, por encima de ahí, minimizar sus consecuencias. Además, cuenta con un sistema de advertencia de cambio del carril que interviene suavemente en la dirección en caso de que se realice un cambio inadvertido de carril. Y, finalmente, también dispone de un sistema de alerta por cansancio que recomienda realizar un descanso cuando el conductor muestra síntomas de estar poco concentrado.

Sin embargo, mucho más notable es la actualización técnica orientada a obtener una mayor eficiencia, ya que gracias a un ligero rectificado del motor, una dirección electromecánica o un sistema de parada y arranque Audi ha sido capaz de reducir hasta en un 15% el consumo de combustible de su gama de motorizaciones que prácticamente no ha sufrido ninguna modificación.

Potentes novedades en las motorizaciones

Galería: Primer contacto Audi SQ5 TDINo obstante, el Q5 cuenta con un nuevo motor (2.0 TFSI de 225 CV) que viene a sustituir los propulsores de 180 o 211 CV de potencia de idéntico nombre que montaba su predecesor, superándolos con un menor consumo y una mayor dinámica de conducción. Se trata de un buen gasolina de acceso con un funcionamiento suave y capaz de cumplir los requisitos más exigentes en cuanto a aceleración: 7,1 segundos para alcanzar los 100 km/h, una velocidad máxima de 225 km/h y un consumo oficial de 7,9 litros.  La anterior versión de 211 CV precisaba 7,9 segundos y consumía 8,5 litros.

Sin embargo, en esta disciplina destaca sobre todo el nuevo 3.0 TDI biturbo que ya hizo su debut en verano de 2011 a bordo del nuevo A6. Si bien en el A6 este V6 de doble alimentación constituía simplemente la variante diésel más potente, en el Q5 resulta suficiente para hacerle merecedor del sobrenombre «S» y marcar un nuevo récord, ya que hasta ahora en los modelos S eran los gasolina –y no los diésel– los responsables de la aceleración más brutal.

5,1 segundos

Galería: Primer contacto Audi SQ5 TDINo obstante, a la vista de los datos técnicos el SQ5 sigue haciendo honor a los requisitos de un Audi perteneciente a la familia S. Gracias a sus dos turbocompresores dispuestos en línea y a un aumento de la presión de inyección a 2.000 bares, de sus tres litros de cilindrada se obtienen 313 CV y un impresionante par motor de 650 Nm entre las 1.450 y las 2.800 vueltas. Este gran V6 está asociado a un cambio automático de ocho velocidades razonablemente rápido en su funcionamiento, lo que en modo dinámico (en este caso el sistema Drive Select viene de serie) logra que sus casi 2 toneladas de peso alcancen los 100 kilómetros hora en tan solo 5,1 segundos. La velocidad máxima está regulada a 250 km/h.

Por cierto que, de esta forma, el SQ5 es capaz de pararle los pies al mismísimo BMW X3 35d de idéntica potencia. El modelo muniqués, al que BMW también le ha otorgado el privilegio de lucir la insignia M, necesita 5,8 segundos para alcanzar la misma velocidad y una vez alcanzados los 244 km/h se le acaba el aliento. En este sentido, a día de hoy los de Audi salen vencedores de la batalla entre el X3 y el Q5 equipados con sus respectivos motores diésel superiores.

30 milímetros más bajo

Sin embargo, el SQ5 no solo esconde todo un volcán debajo de su capó, sino que sus convincentes detalles S le convierten en un automóvil de máximo nivel. Así, la carrocería elevada –que por norma general suele resultar muy poco ventajosa para un deportivo– se ha rebajado ni más ni menos que 30 milímetros. Además, su inmensa fuerza es trasladada de forma bastante suave y variable según las necesidades a sus cuatro ruedas equipadas con llantas de aleación ligera. Mediante su volante de tamaño reducido, ergonomía perfecta y respuesta exquisita el conductor podrá gobernar este bólido de tracción integral de forma sumamente precisa en cualquier situación, casi como debería esperarse de un modelo S de Audi.

En este sentido, el nuevo SQ5 nos hace olvidar por un momento su enorme y poco práctico peso, especialmente porque su cambio automático maneja de forma muy hábil las ocho relaciones de transmisión y, de esta forma, tras un fuerte retardo anterior a la entrada en curva envía rápidamente un imponente par motor a las ruedas que permite catapultarlo fuera de la curva sin el más mínimo temblor de la dirección. Quienes anhelen un nivel de diversión al más puro estilo «S» podrán experimentarlo sin problema con el Q5. Sin embargo, el SQ5 no responde de forma tan directa a las órdenes del acelerador y tampoco se muestra tan manejable como un modelo de gasolina comparable.

Galería: Primer contacto Audi SQ5 TDICierta dureza

Por un lado, en modo dinámico las irregularidades del piso pueden convertir al comunicativo chasis deportivo en un compañero poco deseable. Sin embargo, por otro lado este bólido de altura se conduce como si rodara sobre raíles y parece que goza de una atracción magnética más allá de toda fuerza de gravedad. En trayectos sinuosos a gran velocidad el SUV se mantiene erguido, al igual que sus ocupantes, que al menos en la parte delantera viajan sentados en unos asientos envolventes de muy buena calidad.

Sin embargo, el SQ5 reacciona de forma algo sorprendente al pasar por una rotonda a gran velocidad. En lugar de insinuar una ligera y lenta tendencia al subviraje, parece indicarnos que prefiere patinar sobre sus cuatro ruedas, algo que el ESP impide gracias a pequeñas intervenciones en el sistema de frenos.

A toda velocidad hacia adelante

En cambio, en autopista el SQ5 permite conducir al límite sin ningún tipo de problema. Más allá de los 220 km/h el aumento de la velocidad resulta lento, aunque es capaz de alcanzar los 250 km/h. En principio, las personas que viajan mucho deberían decantarse por modelos de carrocería más aerodinámica, puesto que a gran velocidad estos seguirán siendo un oasis de calma y tranquilidad, algo que el Q5 deja de ser de forma rápida pero segura.

Y hablando de acústica debemos recordar que Audi ha mejorado la del modelo S con un sonido más rotundo del sistema de escape. En modo dinámico éste resulta incluso deportivo, aunque el zumbido sordo procedente de la zaga puede llegar a molestar puesto que no se trata precisamente de un sonido muy conseguido; algo que no obstante suele ocurrir con el sonido diésel sintético. El cambio al modo confort nos devuelve a la más pura tranquilidad, momento en el que de la parte trasera sale su sonido más potente y la subestructura absorbe los defectos de la calzada de forma más suave.

Galería: Primer contacto Audi SQ5 TDIMás de 63.000 euros

Si bien el acceso al mundo de los nuevos Q5 arranca en los 35.900 euros, el SQ5 TDI exigirá una inversión superior a los 63.000 euros. Aunque el equipamiento de serie de este modelo deportivo ofrece bastante más que el Q5 básico, la casa cuenta con multitud de opciones adicionales con las que es posible incrementar el precio hasta una cifra de cinco dígitos.

Y en la estación de servicio el SQ5 también se deja querer. Bien es cierto que gracias a su propulsor diésel estamos hablando del modelo S más eficiente de la historia de Audi, pero en la práctica –y siempre que aprovechemos todo su potencial dinámico– el consumo homologado de 7,2 litros puede superar sin problemas los 10 litros.

Conclusión

En los últimos cuatro años los Q5 se ha vendido como churros y a la vista de la variedad de pequeñas medidas de mejora que se le han aplicado estamos seguros que esta historia de éxito aún no ha llegado a su fin. Sobre todo los dos motores nuevos, el 2.0 TFSI y el V6 TDI, del SQ5 impresionan por su tremendo potencial. El primero presenta un funcionamiento suave, una aceleración rápida y un nivel de eficiencia elevado.

El diésel de 313 CV en cambio marca el punto álgido de la serie Q5 en cuando a deportividad. Unas excelentes propiedades de conducción y una configuración deportiva de su tren de rodaje le convierten en todo un portento de cuatro ruedas y tracción integral capaz de superar con creces al BMW X3 35d. Sin embargo, la forma de su carrocería y su tecnología diésel traen consigo algunos inconvenientes que ni siquiera la buena configuración S del conjunto es capaz de ocultar del todo. Su precio tampoco resulta muy atractivo, pero hay que reconocer que obtenemos mucho a cambio.

 

@AutoScout24ES

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