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Galería: Primer contacto El Smart ForTwo ED y la bicicleta eléctrica

Primer contacto: El Smart ForTwo ED y la bicicleta eléctrica

El futuro sobre ruedas

21.06.2012

En la redacción de AutoScout creemos sinceramente que la movilidad eléctrica es el próximo gran invento de la humanidad y que hasta su verdadero boom solo quedan un par de años. Y nuestro entusiasmo por el próximo futuro limpio del automovilismo se ve reforzado con una nueva incorporación. En el verano de 2012 Smart lanzará al mercado la tercera generación de ForTwo ED, un vehículo eléctrico mucho más maduro en términos tecnológicos, con un precio asequible de aproximadamente 19.000 euros (en Alemania) y que no solo es silencioso y no emite gases de escape, sino que además es bastante seguro.

Galería: Primer contacto El Smart ForTwo ED y la bicicleta eléctricaSin embargo, antes de subir al nuevo modelo eléctrico de Smart nos ofrecen la posibilidad de dar una vuelta con la nueva bici eléctrica de la casa, una suerte de primer escalón de acceso a la movilidad eléctrica. Su precio de 2.850 euros es quizá demasiado elevado para tratarse de una bicicleta y su estética le hace parecer más apta para una exposición de diseño que para el duro día a día de un ciclista. Sin embargo, resulta muy gratificante salir el primero con el semáforo ya en verde, adelantar sin esfuerzo alguno a todos los demás ciclistas mientras subes una cuesta y, pese a alcanzar una buena velocidad, no llegar sudado a tu destino. Sobre todo en zonas montañosas o para aquellos que se desplazan al trabajo en bici, la ayuda que proporcionan la batería y el motor situado en la rueda trasera pueden resultar una buena motivación.

Sin embargo, la pieza clave de la nueva revolución eléctrica de la casa Smart es la tercera generación del ForTwo Electric Drive (ED). En realidad, este nuevo modelo es idéntico a los Smarts de toda la vida, ya sean de propulsión eléctrica o estén equipados con motores de combustión. Sin embargo, debajo de la carcasa de plástico de este biplaza ha tenido lugar toda una evolución tecnológica. El nuevo ForTwo ED está equipado con un conjunto de baterías de iones de litio de gran capacidad y un nuevo motor sin escobillas compacto y ligero, producto de la asociación con Bosch, que en situación normal genera 35 kW y en plena demanda traslada incluso 55 kW y 130 Nm al eje trasero.

Veloz y divertido

Galería: Primer contacto El Smart ForTwo ED y la bicicleta eléctricaEsta nueva unidad de propulsión convierte al ForTwo en un modelo relativamente rápido. Entre los 0 y los 60 km/h transcurren 4,8 segundos y los 100 km/h se alcanzan en tan solo 11,5 segundos. Gracias a una aceleración lineal, progresiva y limpia, sin molestos cambios de marcha, el ForTwo se convierte en uno de los eléctricos más veloces en circulación por ciudad. El anterior «Electric Drive» precisaba 26,7 segundos para superar la marca de los 100 km/h y tampoco resultaba muy divertido conducirlo por encima de la velocidad máxima permitida en ciudad. Todo lo contrario a la tercera generación, puesto que en este caso el motor se muestra sorprendentemente elástico a velocidades elevadas, las órdenes del acelerador se traducen de forma espontánea y al acelerar al máximo resulta especialmente rápido. Y también a diferencia de su predecesor la propulsión es extremadamente silenciosa, ya que Mercedes ha logrado deshacerse del molesto pitido del antiguo ED.

Rápido, apenas audible, ágil y pequeño son algunas de las características que hacen del ForTwo ED un urbanita perfecto. Sin embargo, el nuevo Smart eléctrico no tiene nada en contra de los recorridos largos, pues su nuevo propulsor le permite alcanzar una velocidad máxima de 125 km/h y, lo que es más importante, su autonomía puede llegar a los 145 kilómetros. Si bien la mayoría de los conductores estaría de acuerdo en que lo mejor es una autonomía ilimitada, creemos que eso en la práctica se aprovecharía muy pocas veces. Los que adapten su comportamiento a la autonomía limitada de una batería no tendrán problemas en adaptar también su vida automovilística cotidiana a este pequeño hándicap. Además, de forma alternativa y en caso de resultar absolutamente necesario, uno también se puede decantar por el tren o por un coche de alquiler. Y, en caso de que queramos utilizar el Smart eléctrico para trayectos más largos, lo único que habría que programar bien son los descansos intermedios que se aprovecharían para realizar una carga rápida de las baterías en menos de una hora.

Tres modos de carga

Galería: Primer contacto El Smart ForTwo ED y la bicicleta eléctricaSin embargo, en la práctica la carga rápida resulta aún un poco problemática, puesto que para poder hacerlo tendríamos que adquirir nuestro ForTwo ED con un convertidor de alta potencia cuyo precio ronda los 2.400 euros. El segundo problema es que, incluso si nos podemos permitir equipar nuestro Smart con este complemento, aún precisamos una estación de carga adecuada y en nuestro territorio este tipo de infraestructura brilla por su ausencia.

En su versión básica, el ForTwo ED se puede conectar a un enchufe convencional de 230 V, que ha de estar protegido con un fusible de 16 amperios y entonces, con un margen de seguridad de 13 amperios, cargar las baterías vacías en aproximadamente siete horas. De forma alternativa también se puede encargar el ForTwo ED con un dispositivo denominado «Wall Box» que se puede instalar, por ejemplo, en el garaje de casa (algo que, no obstante, genera gastos adicionales). Gracias a este dispositivo se pueden aprovechar los 16 amperios para cargar las baterías en aproximadamente seis horas. Además, Smart comercializa variantes del dispositivo «Wall Box» para operadores de grandes y pequeñas flotas que hacen posible una gestión de carga inteligente para varios vehículos.

Lo ideal, ser autosuficiente

En cualquier caso, los pioneros de la movilidad eléctrica deberían contar con una plaza de aparcamiento con toma de corriente, puesto que de momento la posibilidad de realizar una carga en un sitio público es más bien limitada. Berlín, por ejemplo, es una ciudad que cuenta ya con algunas estaciones de carga, aunque en cualquier otro lugar o ciudad son prácticamente inexistentes. Por lo tanto, lo ideal es, sin duda, ser autosuficiente. Si el propietario de un ForTwo ED cuenta con una instalación fotovoltaica en la cubierta de su hogar y, a ser posible, un acumulador de corriente en el sótano, en principio podría organizar su movilidad sin emisiones de CO2 y de forma casi autosuficiente. De esta forma, los costes energéticos derivados de la conducción serían sumamente bajos, aunque todo lo demás no es precisamente una ganga ya que en una instalación fotovoltaica y un acumulador bien podríamos invertir unos 30.000 euros.

En cualquier caso, a estas alturas estamos seguros de que todo el mundo sabe que para poder impulsar el cambio energético hay que estar dispuesto a invertir. También en el caso del Smart ForTwo ED, puesto que el modelo básico está disponible a partir de 19.000 euros. Es evidente que su precio es bastante elevado para un mini-utilitario biplaza, aunque no lo es para un automóvil eléctrico fascinante y técnicamente bastante convincente. Hasta ahora, los pioneros de la movilidad eléctrica tenían que tener muy buenos bolsillos. Sin embargo, este precio de acceso del ForTwo ED viene irremediablemente asociado al alquiler de una batería con una vida útil de 10 años por 65 euros al mes. La ventaja del alquiler de la batería es que durante diez años uno dispone de una garantía total para el conjunto de las mismas. Los que no se fíen mucho de la tecnología de baterías utilizada por Smart el alquiler les permitirá estar más tranquilos, máxime cuando el precio incluye, además, el mantenimiento de las mismas.

No es barato, pero permite ahorrar

Galería: Primer contacto El Smart ForTwo ED y la bicicleta eléctricaSin embargo, según la casa el conjunto de baterías de 17,6 kW/h y 175 kg de peso, compuesto por 93 celdas planas tiene una durabilidad de diez años y un tiempo máximo de funcionamiento de 150.000 kilómetros. Los que se crean todo esto a pies juntillas también pueden adquirir directamente la batería, lo que incrementaría el precio del coupé hasta los casi los 24.000 euros. Y los que prefieran ir un poco más a la moda también se pueden decantar por la versión descapotable del ForTwo ED cuyo sobreprecio es de unos 3.000 euros. Por cierto que si compramos la batería también tendremos que hacernos cargo del mantenimiento anual de la misma, aunque parece que esto supondrá solo un gasto moderado (aún no disponemos de cifras concretas) puesto que en realidad no se realiza una comprobación de la batería en sí, sino del cartucho desecante responsable del grado de humedad interna de la misma.

Y, dicho sea de paso, el elevado precio del Smart ForTwo ED tiene como contraprestación unos costes de mantenimiento relativamente bajos. Así, el coste energético de conducir un ED es claramente inferior al de un modelo diésel o de gasolina (según la casa hasta un 70%). Tanto los impuestos como los seguros también permiten ahorrar y, finalmente, algunos países prevén subvenciones para este tipo de vehículos. La suma de todas estas piezas podría relativizar en cierta medida el alto precio del ED, aunque en conjunto la movilidad eléctrica como la que nos propone Smart sigue siendo comparativamente cara para el ciudadano de a pie. Por este motivo, los pioneros de un estilo de vida eléctrico deberán seguir aportando un cierto grado de altruismo al día a día. A menos uno obtiene ciertas ventajas «no económicas», ya que quienes experimenten la conducción eléctrica a bordo del nuevo Smart ForTwo ED podrían volverse adictos a su excelente comportamiento en aceleración y a su propulsión sumamente silenciosa.

Conclusión

Aunque esté muy de moda, la movilidad eléctrica sigue siendo un fenómeno marginal, máxime cuando hasta ahora la oferta de vehículos era cara y aún no había alcanzado un nivel de madurez suficiente. En cambio con la tercera generación del ForTwo ED Smart ha dado un enorme paso hacia adelante para que algún día el gran público también pueda beneficiarse de esta tecnología. Este pequeño vehículo eléctrico se conduce sorprendentemente bien y gracias a su nueva técnica de propulsión ofrece mucha más diversión al volante que su predecesor. Además, con un precio base de 19.000 euros (en Alemania) se acerca un poco más a los bolsillos de muchos conductores de automóviles.

Sin embargo, al usuario de un automóvil de propulsión eléctrica todavía se le exige una muy buena disposición para asumir ciertas limitaciones de movilidad. Su autonomía de 145 kilómetros y los largos tiempos de carga restringen en gran medida su utilidad, aunque es cierto que para largas distancias también existen otras opciones. Y el medio ambiente seguro que se beneficia de ello.

 

@AutoScout24ES

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