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Galería: Primer contacto Land Rover Range Rover

Primer contacto: Land Rover Range Rover

El mundo no es suficiente

31.10.2012

Desde las dunas del Sáhara en la costa atlántica marroquí, por las autopistas y carreteras sin asfaltar de Marrakech, atravesando rápidos arroyos de montaña para terminar subiendo al Toubkal, el pico más alto del sistema montañoso Atlas de casi 3.000 metros de altura. El que se atreva a realizar un viaje de estas características necesita sin lugar a dudas un todoterreno robusto. Y quien desee hacerlo de forma realmente cómoda necesita el nuevo Range Rover. Al menos en este mundo parece que no hay nada que pueda parar a este modelo británico.

Para ser sinceros debemos reconocer que la marca Land Rover no está sola en el segmento de los 4x4 de lujo, aunque al fabricante inglés le guste fomentar esa fantasía de exclusividad. La cuarta y última generación del Range Rover ha de medirse sobre todo con el Mercedes-Benz GL – renovado asimismo en 2012–, aunque también con un Audi Q7 algo entrado en años y con el Toyota Landcruiser. Que además Land Rover piense que ahora juega en la misma liga que el próximo SUV de Bentley es algo que puede considerarse sin lugar a dudas una exageración.

Lo que es un hecho es que en su nueva reedición Land Rover ha mejorado al máximo tanto su confort como sus aptitudes todo terreno. Nunca ha sido tan fácil transitar por los terrenos más difíciles como con un Range Rover. La distancia al suelo ha aumentado en 17 milímetros hasta superar los 30 mm, el nuevo sistema de aspiración ha sido concebido de tal manera que el nuevo Range Rover es ahora capaz de atravesar ríos o masas de agua de hasta 90 cm de profundidad. Además, la segunda generación del Terrain Response System, un mando giratorio que le dice al coche en qué terreno se encuentra en cada momento para que éste pueda regular de forma adecuada el control del motor, el cambio, el ESP y el diferencial central, cuenta ahora con un modo automático.

Un juego de niños

Galería: Primer contacto Land Rover Range RoverSi bien de esta forma es posible seleccionar diferentes modos para avanzar por terreno rocoso, arena, lodo o nieve, el Range Rover es capaz de reconocer él solo el suelo sobre el que rueda en casi cualquier situación. Tan solo en los terrenos más complicados se recomienda utilizar el mando giratorio para preparar el coche para lo que pueda venir. Junto con el engranaje reductor (2,93:1) del cambio automático de ocho velocidades de serie que se puede activar en marcha hasta los 60 km/h, los diferentes niveles de altura de la suspensión neumática de serie, un diferencial autoblocante opcional para el eje trasero y un indicador «offroad» que informa con precisión al conductor acerca de si el Range Rover está inclinado –y hasta qué punto lo está–, así como en qué posición se encuentran las ruedas, no hay arena lo suficientemente blanda y profunda ni roca lo suficientemente dura y abrupta como para detener a este coloso.

Como si no hubiera hecho otra cosa desde el estreno de la primera generación hace ya 40 años, el Land Rover de casi cinco metros de longitud es capaz de atravesar cualquier terreno como si nada y solo en contadas ocasiones obliga al conductor a enfrentarse a tareas complicadas. Mientras que éste aún está pensando cuál sería la mejor forma de superar un obstáculo, el Range Rover ya lo ha dejado atrás. Sin inmutarse, casi como si fuera algo aburrido, el nuevo Range atraviesa ríos, escala pendientes cenagosas y trepa por encima de cualquier roca. Por lo tanto, ponerle piedras en el camino no sirve para nada y podemos decir sin miedo a equivocarnos que allí donde llega un Range Rover solo se llega a bordo de unos pocos todoterrenos extremos o a lomos de un burro.

Lujo y alta tecnología

Galería: Primer contacto Land Rover Range RoverY eso que esta cuarta generación es de todo menos un coche espartano del tipo del Defender. El programa de amenidades comienza tan pronto como uno toma posesión de unos asientos tan grandes como butacas que bien podrían tener cabida en el salón de una casa. Calefacción y refrigeración en los asientos, así como una función de masaje hacen olvidar rápidamente el tosco suelo, tan solo la sujeción lateral podría ser algo mejor en terrenos desiguales. En la parte trasera hay disponible –de forma opcional– un amplio banco trasero para tres personas o asientos individuales, como los que podemos encontrar en una berlina de lujo, con una gran consola en medio y en el maletero equipado con un portón eléctrico dividido en dos partes, así como con carriles de sujeción para el equipaje es posible cargar hasta 909 litros (con el banco trasero abatido incluso 2.000).

El puesto de conducción no es solo de mayor calidad que el de su predecesor gracias al uso de los materiales más selectos, sino que además Land Rover ha hecho una gran limpieza y ha eliminado aproximadamente la mitad de los botones; en la consola central tan solo encontramos un puñado de botones para las funciones básicas del aire acondicionado y la radio, el resto se controla a través de una enorme pantalla táctil. Otra pantalla sirve como soporte para los instrumentos –tacómetro, cuentarrevoluciones y el resto de los indicadores aparecerán representados virtualmente en forma de gráfico, aunque con una resolución mucho mejor que en el Jaguar XJ, cuyo panel informativo nos sigue recordando a un juego de ordenador antiguo.  Entre los instrumentos podemos observar además un gran ordenador de a bordo que, entre otras cosas, también es capaz de mostrar el plano del navegador.

Reducción de peso

Galería: Primer contacto Land Rover Range RoverEl hecho de que el Range Rover se desenvuelva mejor que nunca sobre cualquier terreno, y al mismo tiempo muestre un nivel de dinamismo desconocido hasta la fecha, se debe –entre otras cosas– a la reducción de peso a la que ha sido sometido. Este imponente 4x4 ha perdido más de 400 kg gracias a una carrocería monocasco fabricada en aluminio y a un tren de rodaje también de aluminio. Sin embargo, esto no significa que el Range se haya quedado en los huesos, ya que la báscula sigue marcando un peso en vacío de al menos 2,2 toneladas.

Otras medias de aumento de la dinámica de movimiento son una nueva dirección asistida eléctrica que si bien no es súper directa –como suele ser habitual en los SUV–, sí trabaja de forma tan extraordinariamente precisa que incluso permite al Range aparcar por su propia cuenta. A esto cabe añadir un sistema para la compensación de la inclinación que impide al Land Rover doblarse en curva, así como amortiguadores adaptativos que consultan al menos 500 veces por segundo el movimiento de la carrocería y se regulan de acuerdo con la información recibida. Si bien no existen la posibilidad de elegir entre los modos confort y sport, el excelente equilibrio de su subestructura hace que no se echen de menos.

Por primera vez un seis cilindros

Galería: Primer contacto Land Rover Range RoverAl mismo tiempo que el Range Rover es capaz de trazar curvas con gran ligereza y los kilos que ha perdido le permiten trepar con mayor agilidad por cualquier tipo de terreno, la reducción de peso también se hace notar en el consumo de los dos ocho cilindros que ya montaba su predecesor. El gasolina sobrealimentado de 5,0 litros, 510 CV y 625 Nm firma un consumo de 13,8 litros, mientras que el motor diésel que genera sus 339 CV de potencia y su par motor de 700 Nm a partir de una cilindrada de 4,4 litros registra una cifra de 8,7 litros a los 100 km –ambos en ciclos de prueba europeos.

Y aún más eficiente es el nuevo diésel de seis cilindros, por primera vez disponible en el Range Rover. Éste presenta un consumo de tan solo 7,5 litros con una potencia de 258 CV que durante nuestra primera prueba demostró ser más que suficiente para casi cualquier situación. Tan solo a la hora de trepar por las dunas el ocho cilindros superó al TDV6, el cual poco antes de llegar a la cima se quedó sin aliento. Por lo demás, el motor más pequeño –aunque dotado de 600 Nm– superó toda clase de obstáculos de forma ejemplar y, gracias a que pesa unos 200 kg menos que el ocho cilindros, presenta algunas ventajas tanto sobre el terreno como en términos de dinámica de movimiento.

Apenas inconvenientes

Galería: Primer contacto Land Rover Range RoverEl hecho de que el TDV6 no acelere con tanta superioridad como los motores V8, algo más refinados y atractivos en el plano acústico debido a su profundo burbujeo, es algo que se le perdona al mirar por primera vez el ticket de la gasolinera. Después de todo, el TDV6 alcanza los 100 km/h en 7,9 segundos y su velocidad máxima es de 207 km/h. El TDV8 es un segundo más rápido acelerando 0 a 100 km/h y alcanza 8 km/h más, y solo el gasolina alcanza los 250 km/h –aunque mediante un suplemento y con llantas de 22 pulgadas–. Por defecto, la velocidad máxima es de 225 km/h.

Además, el seis cilindros ocupa las primeras posiciones de la lista de precios y es el único disponible por debajo de los 100.000 euros; por 89.100 tenemos el equipamiento básico «HSE». Ambos ocho cilindros se comercializan en la línea intermedia «Vogue»: 107.100 euros es lo que hay que pagar por el diésel, mientras que el potentísimo gasolina cuesta al menos 113.600 euros. La casa aún no han decidido qué componentes estarán incluidos en qué línea de equipamiento, ni tampoco si por virguerías como el programador de velocidad con regulación de distancia, el sistema de cámara para visión de cruces y aceras o el sistema de audio de 1.700 W habrá que pagar aparte. Sin embargo, estamos seguros de que al cliente no se le regalará nada.

Conclusión

Seguramente no existe ningún 4x4 que transite los terrenos más escarpados de forma más cómoda y sencilla que el nuevo Range Rover. La cuarta generación de este todoterreno clásico mima a sus ocupantes con espacio y lujo a raudales, tanto en el plano visual como al tacto, y ofrece todas las amenidades y tecnologías habituales hoy en día. Algunos detalles susceptibles de crítica como los tiradores de las puertas que están situados en una posición demasiado baja o una representación a todas luces mejorable de los planos del navegador pueden considerarse pequeñas imperfecciones.

Sobre el terreno el Range Rover convence en cualquier circunstancia; ni la arena, las rocas, las pendientes empinadas o los ríos son capaces de detenerle –como mucho lo haría un pinchazo. Y, además, todo esto tiene lugar sin que el conductor tenga que esforzarse, ya que ni siquiera debe tener conocimientos especiales para conducirlo. Por norma general el modo automático del Terrain Response System asume el control, incluso los bloqueos del diferencial corren por cuenta del Range. Al convertir cualquier trayecto intransitable en un mero paseo este modelo británico hace que resulte muy difícil experimentar una verdadera aventura. Al menos el mundo, tal y como lo conocemos, no parece ser suficiente para él...

 

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