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Galería: Primer contacto Opel Cascada

Primer contacto: Opel Cascada

Cuando se impone la belleza

22.03.2013

Opel está de enhorabuena. Pese a que las noticias siguen siendo negativas, los de Rüsselsheim no se dejan intimidar y continúan con su ofensiva de modelos. Tras los exitosos Adam y Mokka, Opel vuelve a sorprendernos con Cascada Cabrio previsto para esta primavera. Durante mucho tiempo en Opel se ha hablado muy poco de los modelos descapotables, puesto que desde que en 2010 dejara de fabricarse el Astra TwinTop equipado con un techo plegable, los alemanes no contaban con ninguna variante descapotable entre sus filas. Por lo tanto, el Cascada supone un nuevo comienzo con el que pretenden atraer sobre todo a los clientes de los competidores premium como el Audi A5 o el BMV Serie 3.

En el plano estético podría decirse que el Cascada representa el diseño maestro de un descapotable. Ninguna barra interrumpe la visibilidad hacia atrás, el parabrisas tiene una buena inclinación y las proporciones también dejan entrever que la idea de Opel era proporcionarle una gran puesta en escena. El listón cromado continuo resalta la elegancia del Opel y revaloriza aún más la línea de la cintura ligeramente ascendente hacia la parte trasera. La gran distancia entre ejes y su enorme ancho de vía también aportan su granito de arena a la línea deportiva. Sin lugar a dudas, Opel ha logrado concebir una verdadera joya en la que no queda ni rastro de la indescriptible tosquedad de anteriores modelos descapotables de techo rígido. Tan sólo su frontal demasiado evidente, que solo se diferencia claramente de otras ofertas alemanas por el emblema de la marca, podría tolerar algo más de autonomía, ya que en este punto sí corre el riesgo de que lo confundan con otro.

Capota de lujo con amor por el detalle

Otro componente del diseño es su capota de lona compuesta por varias capas y de accionamiento electrónico. En el aspecto estético esta capota con su luneta trasera acristalada resulta bastante atractiva y trae de nuevo esa sensación de «tienda de campaña» tan apreciada por muchos clientes. Y para que el interior del Cascada cerrado no esté tan expuesto a las corrientes de aire como el interior de una tienda de campaña del Decathlon, los ingenieros de Opel han apostado por una potente insonorización y por una reducción de las tolerancias en lo que a las juntas y uniones se refiere.

Y con éxito, ya que incluso a altas velocidades resulta imposible percibir la más mínima corriente de aire molesta en el borde de la ventanilla e incluso el «efecto globo» –es decir, el abobamiento del techo a gran velocidad–, se ha logrado minimizar. Los que lo deseen pueden encargar el techo con una insonorización reforzada, lo que reduce otro 30% el nivel de ruido dentro del habitáculo.

Apertura pulsando un botón

Galería: Primer contacto Opel CascadaAdemás, el techo del Cascada suministrado por Magna ofrece alguna que otra particularidad adicional. En lugar de un incómodo manejo manual éste cuenta con un accionamiento electrohidráulico, en caso de necesidad incluso con mando a distancia desde la llave del encendido o en plena marcha hasta los 50 km/h. El techo se abre y cierra de forma sumamente silenciosa en cuestión de 17 segundos, es decir lo suficientemente rápido como para notar tan solo las primeras gotas de una tormenta imprevista.

Teniendo en cuenta esta profusión de tecnología resulta sorprendente que Opel no haya conseguido colocar los cables eléctricos en la zona del techo de una forma más elegante para que queden ocultos a los ojos del observador. Los cables y conectores vistos parecen más cosa de un prototipo a medio hacer que de un producto premium maduro.

Nueva elegancia en el interior

Galería: Primer contacto Opel CascadaPor suerte esta impresión no se traslada al habitáculo.  A excepción de unos cuantos revestimientos plásticos algo chapuceros en la consola central Opel ha hecho un buen trabajo y ha logrado un materializar un diseño realmente atractivo. Tapicerías en piel de alta calidad con superficies que repelen el calor, plásticos atractivos a la vista y botones bien situados y de accionamiento ejemplar nos hacen olvidar que no hace mucho tiempo Opel todavía presentaba serios déficits precisamente en lo que al tacto de las superficies del interior se refiere. Incluso el manejo del Cascada resulta fácil e intuitivo a pesar de la profusión de botones en la consola central. Rápidamente nos damos cuenta de que el concepto de la asignación funcional directa de los botones presenta algunas ventajas con respecto a las superficies de menús.

Además, con pequeñas amenidades como los aproximadores de los cinturones eléctricos o la calefacción del volante opcional, Opel ofrece ese toque de lujo que uno desea en el segmento de los descapotables asequibles. En este sentido, nimiedades como un sistema de prevención de colisiones que en ocasiones resulta algo desconcertante o el tintineo incesante de los distintos dispositivos de advertencia no llegan siquiera a molestar a la hora de maniobrar.

Conducir sin sufrir

Además de unos acabados de alta calidad, es evidente que una de las prioridades en un descapotable es la capacidad para rodar en armonía a cielo abierto. Evidentemente, el golpeteo o incluso el crujido de las vigas de la carrocería no es algo que pueda perdonarse. Gracias al uso de multitud de refuerzos y de aceros de alta resistencia los ingenieros de Opel han logrado que el Cascada no se doble tan fácilmente. Incluso con el coche sin capota aparcado sobre un bordillo, las puertas abren y cierran sin problemas.

Sin embargo, lo que es bueno para un cosa no lo es tanto para otra. Por este motivo, no sorprende que todo el equipamiento de confort y las medidas de refuerzo adicionales aplicadas al Cascada tengan su reflejo sobre la báscula. En este sentido, el peso en vacio del gasolina de 1,6 litros es nada más y nada menos que de 1.733 kilogramos. Una cifra que, por un lado, sugiere solidez a la hora de conducir y, por otro, también resulta perjudicial para la dinámica de movimiento, pero que en realidad revela una cierta necesidad de innovación en el ámbito del diseño de carrocerías.

Estreno de una nueva generación de motores

Galería: Primer contacto Opel CascadaA la vista del peso del conjunto las expectativas en cuanto a dinámica de movimiento con la versión de gasolina de 170 CV tampoco son muy elevadas. Y nuestras peores sospechas se confirman. La mecánica 1.6 turbo de diseño completamente nuevo y equipada con inyección directa se esfuerza por mostrar toda su deportividad, pero parece que no llega a conseguirlo del todo. Incluso en las pendientes más pequeñas el Cascada se queda pronto sin aliento y para poder aprovechar al máximo sus 260 Nm (con overboost: 280 Nm) es necesario reducir drásticamente. Con el turbocompresor a pleno rendimiento es posible alcanzar una velocidad máxima de 222 km/h, pero el funcionamiento de esta mecánica no resulta tan superior como cabría esperar montada en el Opel descapotable, algo que seguramente se debe a que se muestra algo vago en la zona alta de revoluciones.

Y eso que Opel ha querido dar un golpe de efecto al Cascada y ya su primer modelo viene equipado con un propulsor procedente de su nueva generación de motores. Con sobrealimentación por turbocompresor de gases de escape, cuatro válvulas por cilindro e inyección directa de gasolina en realidad refleja el estado actual de la técnica. Sin embargo, todos carecen de verdaderas innovaciones. De esta forma solo cabe esperar que las ampliaciones previstas para el 1.6 le den algo más de vida al Cascada que la versión actual, que con un consumo de 8,4 litros tampoco es uno de los representantes más eficientes de su categoría.

Un potente diésel a partir del verano

Galería: Primer contacto Opel CascadaEstamos seguros de que los futuros propietarios del Cascada lograrán una conducción más eficiente y dinámica con el 2.0 BiTurbo CDTI de 195 CV que estará disponible a partir de este verano. Este motor –utilizado también en el Zafira– ofrece mucho más par motor (380 Nm en overboost) desde el rango inferior de revoluciones, lo que le convierte en la mecánica ideal para un modelo tan pesado como el Cascada y que tan solo se podría mejorar si se asociara a un cambio automático de seis velocidades. Sin embargo, precisamente esta tentadora versión aún no se encuentra disponible en la lista de precios de Opel.

La estructura de la suspensión deja claro que Opel prevé versiones más dinámicas del Cascada. El excelente eje delantero HiPerStrut montado también en el Insignia OPC se las arregla a la perfección con la potencia ofrecida, incluso en conducción deportiva, y además es capaz de entusiasmar con un comportamiento direccional espontáneo, así como con una buena tracción de las ruedas motrices. El toque final del chasis lo pone la brillante configuración muelles/amortiguadores con la que el Opel resulta suficientemente cómodo pero sin convertirse en un conjunto demasiado blando con tendencia la balanceo. Además, también está disponible el sistema de amortiguación adaptativo Flex Ride con el que se pueden seleccionar diferentes configuraciones para los amortiguadores.

Hay que echarle valor

Galería: Primer contacto Opel CascadaCon el Cascada Opel se adentra de forma consciente en un terreno poco habitual para la casa. Si bien su predecesor aún se enmarcaba en el segmento compacto debido tanto a su tamaño como a su precio, ahora el nuevo Cascada de 28.245 euros (1.6 SIDI Turbo de seis marchas) puede mirar de tú a tú al Audi A5 y al BMW Serie 3 Cabrio. Y en lo que respecta al precio sigue resultando más económico que sus competidores incluso con un equipamiento adicional amplio. Sin embargo, solo el futuro dirá si esto resulta suficiente como para que un posible cliente de un seminuevo de Audi cambie a Opel. En cambio, en comparación con otras ofertas de la categoría compacta, como, por ejemplo, el Volkswagen Eos, el Cascada sí podría destacar con una mejor oferta de espacio y multitud de equipamiento opcional premium.

Conclusión

Por fin Opel se pone las pilas. Después de pasar años sumidos en un aparente letargo los de Rüsselsheim se presentan con un modelo novedoso y conseguido. Como ya ocurriera con el Adam, con el Cascada han vuelto a dar en el blanco. Con una buena relación precio/rendimiento, interesantes opciones de equipamiento técnico y unos acabados sólidos es evidente que el Cascada sabrá llegar al corazón de sus futuros propietarios.

El hecho de que el nuevo motor de 1,6 litros no llegara a convencernos del todo es algo que seguramente olvidaremos pronto, ya que en el verano de 2013 podremos disfrutar de un potentísimo motor diésel. El único problema que queda es el de la imagen, algo que Opel tendrá que plantearse seriamente, ya que tal y como muestra la guerra de descuentos en la que se encuentran inmersos los fabricantes premium, la competencia nunca duerme.

 

@AutoScout24ES

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