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Galería: Prueba Citroën C4 Cactus

Prueba: Citroën C4 Cactus

Sin complejos

02.08.2016

Citroën vuelve a revolucionar el mercado con el C4 Cactus, un vehículo que consigue llamar la atención tanto por diseño como por habitáculo. Nosotros hemos probado el motor de gasolina más potente, una combinación que quizá se aleje de esa pretensión low cost a la que intenta asociarle la marca dado que habrá que pagar nada menos que 22.250 euros por él.

Si hay algo que caracteriza a Citroën es que, además de fabricar vehículos que saben conjugar perfectamente la calidad con la eficacia o el dinamismo, tiene modelos que son, cuanto menos, complicados de clasificar. Y no sólo nos referimos al protagonista de estas líneas, sino que la historia habla por sí sola y seguramente no tengo que comentarte el impacto que ocasionaron, en su momento, coches como el 2 CV, el Tiburón o el Mehari.

Modelos que en su día, por unas cosas o por otras, rompieron el mercado. Y con esa pretensión, la marca francesa vuelve a la carga con el C4 Cactus que aquí probamos. Un vehículo complicado de definir, ¿es un urbano? ¿Es un SUV?, pero con un objetivo claro: que se hable de él. El primer paso ya lo ha conseguido, de hecho, durante su primer año de vida fue galardonado como el ‘El coche del año 2015 en España’, por parte de nuestros colegas del diario ABC, y tras probarlo, podemos decir que argumentos no le faltan.

Estilo propio

Por tamaño, 4,16 metros de largo, estaríamos hablando de un compacto en toda regla, pero por estética, nos atrevemos a decir que puede enclavarse dentro del segmento de los SUV, gracias a que cuenta con una altura libre al suelo algo más amplia que la de, por ejemplo, un C3. Ahora bien, dejando a un lado las problemáticas de ubicación, lo cierto es que estamos ante un coche que llama la atención… sin importar cuál sea su configuración de colores. En efecto, porque uno de los rasgos distintivos de este C4 Cactus es su personalización. Hasta 11 colores de carrocería, ocho de tapicería, cinco tipos de llantas y otros cuatro tonos para sus Air Bumps elevan las posibilidades hasta casi el infinito.

Galería: Prueba Citroën C4 Cactus

“Espera, ¿los ‘air’ qué?”, podría preguntar más de uno. Muy sencillo, si miras con detenimiento la carrocería verás que está protegida por una especie de airbags de plástico. Eso son los Air Bumps que Citroën se sacó de la manga para diferenciar estéticamente a su C4 Cactus y, de paso, ahorrar costes. Unas protecciones en color Duna (aunque la hay en Negro, Chocolate y Gris) que nos protegerán de posibles golpes contra vallas, carros de la compra o puertas de otros coches. Gracias a ellos y en caso de que al final suframos un abollón, sólo tendríamos que cambiarlos, evitando así, montar y desmontar la puerta, lo que abarataría, como decimos, los costes.

Y es que este C4 Cactus tiene la pretensión de ser un coche low cost, o al menos eso es lo que intentan transmitirnos desde la marca. Un hecho que es complicado de asimilar cuando uno ve, nada más abrir el configurador, que por nuestra unidad se tienen que pagar nada menos que 22.250 euros… y de inicio. Pero la marca francesa mantiene su alegato y lo intenta suavizar, primero, con un descuento de 3.700 euros, y segundo, con un habitáculo diferente.

Al estilo retro

Porque una vez que se accede al interior, la primera sensación que tenemos es la de no estar viendo un coche barato. Aunque los plásticos duros son la tónica general de su interior, el contar con detalles como una guantera o unos asideros que imitan la estructura de un maletín, una tapicería de cuero aceptable y un equipamiento bastante justo, originan que el C4 Cactus logre nuestra aprobación.

Galería: Prueba Citroën C4 Cactus

Eso sí, para evitar aumentar el precio final del vehículo, la marca ha decidido prescindir de elementos tan indispensables como unas ventanillas traseras (las que tiene son de tipo compás), unos asideros en las puertas, el cuentarrevoluciones o las luces en la fila trasera. Ahora bien, sí hay sitio para navegadores, climatizador, Bluetooth, Internet...

  • Ficha Técnica

Citroën C4 Cactus PureTech 130 Shine

Motor: Gasolina, tres cilindros en línea, turbo

Cilindrada: 1.199 cm3

Potencia: 110 CV a 5.500 rpm

Par: 205 Nm a 1.500 rpm

Velocidad Máxima: 188 km/h

0-100 km/h: 9,3 seg.

Consumo (urbano/extraurb./mixto): 5,4 / 3,7 / 4,3 l/100 km

Emisiones CO2: 100 gr/km

Dimensiones: 4.157 / 1.729/ 1.480 milímetros

Maletero: 358-1.170 litros

Peso: 1.095 kg.

Cambio: Manual, cinco velocidades

Depósito: 50 litros

Precio: 22.250 euros

Elementos que, como decimos, se incluyen en un interior moderno y limpio en el que únicamente nos dará la bienvenida una pantalla central táctil en la que se engloban todas las funciones. El puesto de conducción es bueno, aunque la sujeción de los asientos podría ser algo mejor. Como dato curioso y definitorio de lo que es te Cactus, es que en la variante con cambio automático tendremos un asiento único, al estilo de las furgonetas.

Empuja y empuja

De los tres motores disponibles, nosotros nos hemos decantado por el gasolina más potente: el PureTech 110. Un bloque de tres cilindros, turboalimentado y con 1,2 litros de cilindrada que ha cosechado un buen número de premios desde que el grupo PSA Peugeot Citroën decidiera ponerlo en liza. Sus 110 CV y 205 Nm de par disponibles desde las 1.500 rpm, mueven con soltura los poco más de 1.000 kilos que pesa el coche (ahora entiendes por qué han eliminado algunas partes). Todo ello, sin casi notar su presencia pues este 1.2 PureTech es extremadamente silencioso y apenas se perciben vibraciones, algo que se agradece ya que el coche no está muy bien aislado. Únicamente al acelerar prolongadamente y en marchas cortas, se filtrará algo de ruido al interior, pero nada que uno no pueda soportar.

Galería: Prueba Citroën C4 Cactus

Se combina con una caja de cambios manual de cinco relaciones que ofrece unos desarrollos bastante largos que nos permiten olvidarnos de pedir una sexta marcha. La palanca tiene un tacto bastante suave y rápido y, como decimos, las dos marchas más largas cuentan con un desarrollo amplio que beneficia a la hora de conseguir un consumo algo más contenido. De hecho, durante nuestra semana de pruebas, este no bajó de 5,5 l/100 km. Sí, es 1,2 litros más que el homologado, pero gracias a los 50 litros de depósito de combustible, podremos recorrer casi 1.000 kilómetros con un único repostaje.

Dinámicamente, estamos ante un coche confortable en lo que a suspensiones se refiere y con una dirección precisa. Ahora bien, no nos parece que sea un vehículo para llevarlo al límite, pues su chasis parece haber sido concebido para transmitir comodidad a sus pasajeros y hacer la conducción lo más sencilla posible. El perfecto tarado de los amortiguadores nos permite tener un coche que absorbe perfectamente las irregularidades del terreno, al tiempo que sujeta con solvencia la carrocería evitando balanceos en tramos más revirados. Esto le permite ganar en ligereza tanto en carretera como en ciudad.

Galería: Prueba Citroën C4 Cactus

Por último, al estar asociado a uno de los acabados más altos, el Shine, este C4 Cactus no se priva de nada. Pero además, se pueden añadir algunos elementos adicionales como el techo panorámico o el Pack Vision con asistente de aparcamiento, cámara trasera y sensores de parking delanteros y traseros, ambos por 450 euros. Todo ello, sin contar los innumerables accesorios como los portabicicletas traseros o en el techo, la jaula para animales, parasoles…

 

@AutoScout24ES

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