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Galería: Prueba Honda HR-V 1.5 i-VTEC

Prueba: Honda HR-V 1.5 i-VTEC

La veteranía es un grado

21.12.2017

Antes de que los todocaminos urbanos inundaran el mercado, marcas como Honda ya se defendían con modelos como el HR-V. Con un diseño sobrio o un interior tecnológico, el modelo japonés se desmarca por ofrecer una habitabilidad y una pisada propias de un segmento superior. En esta ocasión ha tocado probarlo con el motor de gasolina de 130 CV que nos brinda sensaciones bien diferenciadas en función de nuestro tipo de conducción. Si quieres saber más sobre este veterano del segmento, sigue leyendo.

Muchos creen que el boom de los SUV es, coloquialmente hablando, de hace dos días. En estos últimos años varias han sido las marcas que se atribuyen el liderazgo del segmento e, incluso, la creación del mismo. Sin embargo, antes de que aparecieran los Qahsqai, Kadjar, Ateca, Tucson… marcas como Honda ya nos ofrecían en su catálogo vehículos de compactas dimensiones pero con esa estética de todocamino que tan profundo ha calado en el sentir de los conductores españoles.

Galería: Prueba Honda HR-V 1.5 i-VTEC

En el caso de la asiática, su gran representante era y es el HR-V. Un modelo pionero que, tras desaparecer en el año 2006, volvió a resurgir cual ave fénix 10 años después. Una década sabática de meditación y retiro espiritual que le sirvió para volverse algo más formal que su predecesor, sobre todo en lo que a diseño se refiere, pero mejorando puntos clave para quitarse la etiqueta de  todocamino urbano y situarse a la altura de los C-SUV del momento, que tanto peso habían empezado a adquirir.

Estéticamente, el diseño general del actual HR-V quizá no destaque frente al de la competencia, aunque sin embargo es capaz de cautivar con algunos detalles. Por ejemplo, ofrece soluciones con ciertos tintes deportivos como el tirador oculto en el montante trasero o una línea de techo descendente al estilo de los BMW X4 o X6. Sin embargo, en líneas generales, la apariencia del SUV japonés es más bien discreta y elegante.

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Honda HR-V 1.5 i-VTEC 130 CV Executive

Entra de todo

Puede que uno de los motivos de su discreción resida en que los diseñadores nipones han centrado todos sus esfuerzos en ofrecer un habitáculo excepcionalmente amplio. Así, de los 4,29 metros de longitud, 2,61 se destinan a su batalla, mientras que la altura final queda cifrada en 1,60 metros. De esta forma, un adulto de 1,79 metros como el que suscribe estas líneas y con el asiento delantero en su posición, aún tendrá 30 centímetros de hueco para las rodillas y 12 centímetros para la cabeza. Como decimos, un espacio amplísimo que tiene su razón de ser en que el depósito de combustible se ha colocado bajo los asientos delanteros, liberando así a los traseros.

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Solución que, a su vez, ha permitido aumentar la modularidad interior con lo que Honda denomina Magic Seats. La banqueta de los asientos traseros se puede replegar hacia el respaldo (al estilo de las butacas de cine) generando un hueco amplísimo en la parte inferior de los mismos para llevar bultos de gran tamaño siempre que no nos hayan cabido en el maletero (ejemplo: una planta, una maleta extra que no cabe en el maletero, etc). Algo difícil, porque el volumen destinado a la carga es de nada menos que de 470 litros, pero que tienen truco, porque Honda contabiliza juntos tanto el que vemos al abrir el portón, como el que se sitúa bajo el piso y que tiene una capacidad de 77 litros. Lo malo es que este falso suelo no puede situarse a otra altura y solo será útil para guardar objetos de pequeño tamaño para que así la bandeja no se levante. Por último, en caso de querer gozar con un espacio de carga aún mayor, siempre podremos abatir la segunda fila (en proporción 60/40) para gozar de 1.533 litros y de un piso completamente plano que nos permitirá cargar objetos de hasta 1,90 metros.

Un punto de modernidad

Al subirnos en el puesto de conducción, la primera sensación que tendremos es que su aspecto interior es algo más atrevido que el ‘envoltorio’ exterior, sobretodo por la doble pantalla táctil situada en la consola central. La zona superior está presidida por una de 7 pulgadas desde la que se manejan prácticamente todas las funciones del coche (audio, navegación o el teléfono, donde es compatible con Android Auto y Apple CarPlay), a excepción de la climatización. Y es que por debajo, se ubica una superficie acristalada, también táctil, desde la que gestiona todo ello. El funcionamiento de ambas pantallas es intuitivo y rápido, sobre todo el del clima, aunque en el caso de la pantalla superior, los comandos situados a la izquierda son algo más toscos.

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Por lo demás, como decimos, el HR-V presenta un diseño limpio y sin estridencias, con la mayoría de los comandos situados a mano y con una calidad de acabados buena, a la altura de sus mejores rivales. En lo que a postura de conducción se refiere, tanto piloto como acompañante irán bien sujetos en sus asientos mixtos de tela y cuero, al tiempo que el primero gozará de una buena visibilidad en todos sus ángulos de visión, incluido el posterior.

A la moda

La última vez que nos subimos al HR-V, el motor que nos animaba era el diésel 1.6 i-DTEC de 120 CV. Pues bien, como han cambiado mucho las cosas no solo en su segmento, sino también en el sector, en esta ocasión toca probar la variante de gasolina. Sí, porque el HR-V no ofrece una gama extensísima de motores como su competencia, sino que se ciñe únicamente a dos alternativas, la diésel y ésta gasolina que probamos.

Se trata de un bloque de cuatro cilindros atmosférico que cubica 1.5 litros y que genera 130 CV de potencia. Es un motor suave y silencioso, sobre todo al ralentí, con un empuje muy destacado a partir de las 2.000 vueltas, momento en el que ya ha cogido velocidad y empieza a circular como la seda. En situaciones más comprometidas, como adelantamientos con carga de ocupantes o en tramos de montaña con subidas pronunciadas, el empuje por debajo de ese régimen es bajo y nos vemos obligados a echar mano de la caja de cambios manual de seis relaciones, reduciendo una velocidad y haciendo que la aguja suba hasta las 4.000 vueltas.

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Será a partir de entonces cuando comencemos a notar vida y veremos que las dudas se convierten en alabanzas. Hay que recordar que este motor, por ser de aspiración, trabaja de manera más eficiente en un régimen de vueltas más alto. También hay que mencionar el excelente tacto de la transmisión y el gran trabajo realizado en la puesta a punto del chasis. La palanca es rápida, directa e intuitiva, invitándonos a meternos en un tramo revirado y juguetear con las marchas más cortas. Tendremos entonces diversión disponible siempre y cuando asumamos consumos medios de unos 8 o 9 litros. En condiciones normales y buscando ligeramente sacar la eficiencia del motor, lo normal será ver el indicador en torno a los 6 litros.

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Si aun así quieres que tus registros sean todavía menores, solamente tendrás que ir hacia la parte izquierda del salpicadero y pulsar el botón ECON. Con él la eficiencia del modelo se incrementa ya que la gestión electrónica se enfoca hacia el ahorro de combustible. El motor y el resto de sistemas del vehículo que consumen energía funcionan de manera más eficiente, algo que notamos en la respuesta del propio propulsor, algo menos enérgica que en condiciones normales. Para ayudarnos a ser los conductores más eficientes del momento, el cuadro de instrumentos nos guiará visualmente cambiando de blanco a verde en función de si somos más ‘gastones’ o no. Si conseguimos que se mantenga en verde de manera constante, a la larga notaremos cómo el gasto de combustible baja considerablemente.

En general, si te desinhibes y te centras en la conducción, estarás a los mandos de un coche con una pisada excepcional, de nuevo propia de un segmento superior, con una dirección precisa y una suspensión firme que sirve tanto para sujetarle en zonas reviradas como para devorar kilómetros por autovía. De esta forma, el HR-V podría catalogarse como todo un Dr. Jekyll cuando queremos rodar de forma sosegada y sin nerviosismo (para lo cual también ayuda activar el modo Econ), o como Mr. Hyde, cuando queremos sacar ese lado picante y atrevido.

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Sin fisuras

Aunque el HR-V parte de un precio de partida de 22.350 euros, nuestra unidad, asociada al acabado más alto de la gama (Executive), tiene un precio de partida de 27.250 €. Puede parecer un precio elevado, pero hay que tener en cuenta que no podremos montar nada más extra porque el SUV urbano japonés trae de todo… y cuando decimos de todo, es de todo: navegador con sistema Honda Connect, control de crucero adaptativo, asientos delanteros calefactables, lector de señales de tráfico, alerta por cambio involuntario de carril, sensores de aparcamiento, cámara de visión trasera, techo solar panorámico, sensores de lluvia y luces, asistente de frenada de emergencia en ciudad, apertura y arranque sin llave, pintura metalizada, Honda Magic Seats… Como decimos, puede parecer mucho pero una vez nos percatemos de todo lo que nos rodea y, además, lo combinemos con las aptitudes y, sobre todo, el espacio que atesora este HR-V, quizá nuestra percepción cambie.

 

@AutoScout24ES

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