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Galería: Prueba Mercedes-Benz SLK 350 BE

Prueba: Mercedes-Benz SLK 350 BE

Gran inversión, mayor recompensa

27.10.2011

El SLK 350 es uno de esos coches que recompensan con creces la alta inversión que debe realizar su propietario. Lo hace a nivel de calidad de materiales y mucho más en cuanto a sensaciones al volante, clásica combinación de factores que se da por supuesta en un vehículo de más de 70.000 euros pero que no es ni mucho menos fácil de alcanzar. Es un coche potente y cómodo, fácil de conducir de forma muy rápida, divertido y a la vez elegante, caro pero tremendamente agradecido con su propietario. Es la tercera generación de un modelo que acaba de cumplir su tercer lustro de vida y que sigue siendo totalmente fiel a su esencia.  

Galería: Prueba Mercedes-Benz SLK 350 BE Pese a todos estos reconocimientos ya conseguidos y asumidos, Mercedes-Benz sentía la obligación de ofrecer algo realmente atractivo para los clientes del tercer SLK. Así, los de Stuttgart concentraron todo su nuevo repertorio en un techo panorámico opcional capaz de oscurecerse para bloquear los rayos de sol (2.796 euros), un diseño de la carrocería más aerodinámico y próximo al del SLS AMG (con cierto toque al 190 SL incluido) y un aumento espectacular en los datos de eficiencia para todos sus motores que, en casos como éste, alcanzan el 25%.  

En este último apartado, por tanto, el SLK 350 BE de 306 cv resultó ser sin duda uno de los grandes beneficiados, con una mejora de consumo sencillamente espectacular en la que pasó de los 9,2 litros de la generación anterior a los 7,1 litros de este modelo. Aplicando estas cifras a la realidad, quiere decirse que por fin el motor V6 puede moverse por debajo de los diez litros en el día a día, lo cual era sencillamente imposible con el motor anterior por muy eficiente que fuera su propietario.  Además, si tenemos en cuenta que la versión menos potente del SLK (200 BE de 184 cv) no supone más de 1,5 litros de ahorro, es lógico pensar que estamos sin duda ante el motor con mejor equilibrio entre potencia y consumo de toda la gama.

Función ECO y algo menos de aceleración

Galería: Prueba Mercedes-Benz SLK 350 BE Mercedes-Benz atribuye esta mejora a su nuevo sistema de inyección directa, a los inyectores piezoeléctricos y al encendido por chispas múltiples de este nuevo V6, pero también a las mejoras aerodinámicas que han llevado al SLK a reducir su coeficiente de resistencia desde 0,32 a 0,30 y a la incorporación de serie del sistema start/stop. Éste último no presenta mayores problemas, es suave y muy rápido y no deja las típicas vibraciones en el volante o bajo el asiento cada vez que el semáforo se pone en verde y soltamos el pie del freno. No obstante, los más maniáticos pueden desactivarlo mediante un simple botón en la consola central.

Con estas nuevas incorporaciones a la mecánica, no hay duda de que estamos ante un SLK más moderno, pero también algo más racional que la versión anterior. Aunque ahora ofrece 10 Nm más de par y su dato de aceleración es muy bueno (5,6 segundos), el 350 BE es ahora dos décimas más lento que en la versión anterior con cambio automático (5,4 segundos), algo que probablemente se debe a la configuración automática de su caja de cambios 7G-Tronic Plus, que ahora representa la única opción de transmisión para este motor.

Galería: Prueba Mercedes-Benz SLK 350 BE Este cambio automático por convertidor de par (no confundir con el 7G-DCT del SLS AMG o el nuevo Clase B) presenta un comportamiento adecuado en términos de suavidad aunque, eso sí, presenta cierta lentitud si se le deja actuar de forma automática. Por tanto, para exprimir todo el jugo y poder controlar la progresividad y el sensacional empuje de este motor atmosférico es necesario utilizar las levas tras el volante y el modo deportivo. Así, cada vez que queramos pisar a fondo, estirar el corte de inyección hasta la zona roja o sencillamente sacar todo el sonido de este V6, la aceleración será de mucha más calidad para el conductor.  

Sonido y comportamiento espectacular

Galería: Prueba Mercedes-Benz SLK 350 BE Es en estas condiciones de exigencia donde el cliente estará profundamente agradecido. Primero por la calidad del sonido, ronco y profundo desde el encendido y muy afinado a altas vueltas, y segundo, porque el comportamiento de este biplaza es bastante predecible y controlable, por lo que no es necesaria una gran experiencia para poder conducirlo de forma rápida y sin sobresaltos. El excelente reparto de pesos, así como el bajo centro de gravedad que produce el propio conductor en su asiento o la suspensión rebajada 10 mm del pack AMG opcional, hacen que se pueda sentir de verdad la carretera y que la sensación a la hora de cambiar bruscamente la trayectoria en circuito o zonas apartadas del tráfico sea toda una delicia. El morro, lejos de mostrarse nervioso, se inscribe rápidamente en la curva gracias a una dirección paramétrica opcional (379 euros) increíblemente precisa mientras el control de estabilidad permite cierto deslizamiento del eje trasero, que a su vez puede controlarse con pequeños golpes de contravolante y mantener así una trayectoria limpia en todo momento. Muy fácil, sencillo y tremendamente adictivo.

Datos técnicos
 
Marca y modelo   Mercedes-Benz SLK
Versión   350 BE + Pack AMG
Especificaciones    
Longitud/anchura/altura (mm)   4134 / 1817 / 1303
Distancia entre ejes  (mm)   2.430
Diámetro de giro (m)   10,5
Peso (kg)   1.540
Volumen del maletero (l)   335
Neumáticos de serie   225/40 R18 y 245/35 R18
Motor    
Cilindrada (cc)   3498 (6 en V atmosférico)
Potencia (cv)   306 a 6.500
Par máximo (Nm/rpm)   370 a 3.500
Tracción   Posterior
Transmisión   7G Tronic Plus (convertidor de par)
Consumo    
Combustible   Gasolina
Urbano/Carretera/Combinado (l/100km)   9,9 / 5,5 / 7,1
Emisiones CO2 (gr/km)   167 (Euro V)
Consumo durante test (l/100km)   8,9
Características    
Aceleración 0-100 km/h (s)   5,6
Recuperación 80-100 km/h (s) en 4ª    
Capacidad depósito (l)   60 (*70)
Velocidad máxima   250
Precio (con extras e impuestos)    
Euros   77.471
Equipamientos extras incluidos   Pack AMG (3.316) + Antirrobo (618) + Memorias asientos (1.756) + Dirección paramétrica (379) + Parktronic (1.025) + Distronic Plus (2178) + Airguide (196) + AirScarf (576) + Sensor lluvia (154) + Techo panorámico (562) + Comand Online (3.689) + Thermotronic (969) + Bixenon inteligentes (1.264) + Extintor (154) + Calefaccion asientos (449) + Depósito de combustible ampliado en 10 litros * (140)
 
Más datos
Menos datos
 

En el pack AMG mencionado anteriormente (3.336 euros) se incluyen, además de la suspensión rebajada, algunas opciones como unas ruedas de mayor tamaño y perfil más bajo (225/45 R18 delante y 245/30 R18 detrás) que, si bien son un aporte de seguridad innegable y no añaden ruido de rodadura, perjudican notablemente la buena comodidad de la suspensión en carreteras que no estén en buen estado. Es algo que hay que tener en cuenta en función de la zona en la que vivamos o del grado de confort que busquemos.

Pack AMG muy recomendable

Galería: Prueba Mercedes-Benz SLK 350 BE Sumados a este pack también vienen unos discos perforados de mayor tamaño que impresionan por su mordiente y gran eficacia, así como una carrocería adornada con spoilers delantero y trasero,  faldones y molduras especiales para los faros delanteros. A esto hay que sumar un amplio repertorio de extras para el habitáculo que aumentan de forma sobresaliente la calidad percibida en el interior y que lo convierten en un opcional absolutamente recomendable: cuadro de instrumentación deportivo, costuras en rojo para asientos, salpicadero y revestimiento de las puertas, asientos deportivos con una sujeción impecable, cinturones de seguridad en rojo e inscripciones AMG tanto en los umbrales de las puertas como en las alfombrillas.  

Galería: Prueba Mercedes-Benz SLK 350 BE Del interior hay muy poco que reprochar en términos de regulación y postura de conducción, más bien todo lo contrario. Cualquier conductor, incluso de gran estatura- entrará como un guante en los asientos deportivos, ya que disponen de la suficiente anchura en banqueta y respaldo para que no se limite la comodidad ni la posición de las piernas.  

En 20 segundos

El SLK no es el descapotable de techo duro plegable más rápido del mercado, pero tampoco es el más lento. Sus tres piezas pueden completar el baile en 20 segundos, y el accionamiento se realiza con un mando en la columna central que está oculto en un pequeño y elegante compartimento próximo al reposabrazos.

Galería: Prueba Mercedes-Benz SLK 350 BE Donde sí que destaca el SLK es en la buena capacidad del maletero. Hay 335 litros iniciales, de los cuales hay que reservar aproximadamente la tercera parte para alojar las piezas del techo plegable. Aun así, la protección de la zona de carga deja el hueco suficiente para introducir una maleta del tamaño permitido en los aviones o sacar bultos pequeños sin tener que retorcer el brazo. Si el SLK está descapotado, el espacio máximo es de 225 litros.

Clásicos inconvenientes

Galería: Prueba Mercedes-Benz SLK 350 BE Por muy avanzado que sea, el SLK no se libra tampoco de las clásicas pegas a la hora de circular sin capota. El ruido de la aerodinámica empieza a pasar factura a partir de 110-120 km/h, incluso equipando el AIRGUIDE (196 euros), unas protecciones de plástico situadas tras los reposacabezas que al menos evitan vibraciones por debajo de los 100 km/h. Como compensación, Mercedes ofrece desde la segunda generación del SLK el AIRSCARF (576 euros), un sistema de calefacción específico para circular en invierno que, combinado con asientos calefactables (450 euros), pueden mantener en el cuerpo una temperatura agradable.

Lista infinita de opcionales

El precio base del SLK 350 BE es de 57.150 euros, una cifra ligeramente superior a la del BMW Z4 sDrive35i DKG (56.100 euros) o a la del Nissan 370Z Roadster Automático (56.060 euros), si bien es cierto que el Z4 consume más combustible a igualdad de potencia (9 litros) y que el Nissan ofrece más caballos (328 cv) pero mucho menos refinamiento (casi 11 litros de consumo).

Galería: Prueba Mercedes-Benz SLK 350 BE No obstante, si queremos disfrutar de un SLK bien equipado la cifra no tendrá nada que ver con lo anunciado, no porque el precio de los extras sea elevado, sino porque la lista es infinita y todo parece ser de alguna forma imprescindible. Así, para disfrutar del pack estético AMG, lo último en el sistema de navegación de la marca con acceso a Internet, el Airscarf, faros bixenón inteligentes y otros extras menores (ver ficha técnica), el precio final puede superar tranquilamente los 75.000 euros.

Cualquiera que llegue a pagar esta cifra debe estudiarlo detenidamente, ya que por sólo 8.000 euros más alcanzaría el precio que Mercedes pide por el SLK 55 AMG con motor V8 turboalimentado de 421 cv.

Resumen

Galería: Prueba Mercedes-Benz SLK 350 BE Superando el ligero problema del precio, el SLK 350 BE constituye la alternativa perfecta para quien busquen un roadster potente, estéticamente agresivo y a la vez poco exigente con el conductor a la hora de enlazar curvas a buen ritmo. Además, los amantes de los motores atmosféricos quedarán maravillados con la progresividad, el sonido y la eficiencia de un motor que – no hay que olvidarlo - supera los 300 cv y puede conseguir bajar de los 9 litros si así lo deseamos. Una inversión cara, pero acertada sin duda alguna.

 

@AutoScout24ES

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