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Galería: Prueba Mercedes-Benz SLS AMG E-Cell y Black Series

Prueba: Mercedes-Benz SLS AMG E-Cell y Black Series

El ayer y el mañana

08.03.2013

No podrían ser más diferentes y, sin embargo, son muy parecidos. Uno sigue a rajatabla el antiguo principio de los deportivos de pura raza, mientras el otro abre una ventana al futuro. Y, sin embargo, tanto el Mercedes-Benz SLS AMG Black Series como el E-Cell transmiten lo mismo: el placer de conducir elevado a la enésima potencia.

El viento silba sobre la campiña donde esta mañana aún brillaba el sol. Por suerte todo vuelve a estar seco, aunque todavía hace un frío que pela. Nos encontramos en mitad del circuito Paul Ricard, un autódromo situado en Le Castellet, en plena Costa Azul. Para ser concretos nos encontramos en el extremo oeste de este circuito de casi seis kilómetros de longitud. En este tramo delimitado, que acoge ocho de las veintiuna curvas con las que cuenta en total el circuito, vuelan dos bólidos de 750 CV a nuestro alrededor, aunque oír no oímos nada.

Verdadera veneración

Galería: Prueba Mercedes-Benz SLS AMG E-Cell y Black SeriesLos dos deportivos que recorren una y otra vez el trazado de este circuito son el orgullo de Jan Feustel. Muchos años, mucha energía y, sobre todo, mucho corazón es lo que ha invertido el jefe de proyecto en el desarrollo del Mercedes-Benz AMG SLS Electric Drive, por lo que ahora presenta con mucho orgullo el resultado de todos sus esfuerzos, uno automóvil cuyas cifras son capaces de despertar verdadera veneración.

Los cuatro motores eléctricos desarrollan conjuntamente 552 kW, es decir 750 CV de potencia, y generan un extraordinario par motor de 1.000 Nm. Ningún Mercedes de fabricación en serie había tenido nunca tanta potencia. Y ninguno había sido tan caro: 350.000 euros (+IVA) es lo que pide la casa Daimler por este deportivo de altas prestaciones fabricado en la planta de AMG situada en Affalterbach.

Potencia a raudales

Galería: Prueba Mercedes-Benz SLS AMG E-Cell y Black SeriesPor el mismo dinero por el que se podría adquirir un buen chalet uno puede aparcar el su garaje un deportivo casi de otro planeta. Cada una de las ruedas está propulsada por su propio motor eléctrico alimentado por una batería de 60 kW/h escondida en una carcasa de carbono situada en la parte central del vehículo. Y precisamente estos cuatro motores son los que convierten al SLS eléctrico en el primer automóvil que dispone realmente de «Torque Vectoring».

Esto se debe a que, si bien este término tan utilizado en los últimos tiempos hasta ahora siempre significaba que una de las dos ruedas del eje propulsado recibía más fuerza que la otra –ya fuera a través de intervenciones en el sistema de frenos o mediante un diferencial– el SLS es el primer vehículo capaz de crear realmente un par motor propio para cada rueda. Incluso un par motor negativo, ya que un motor eléctrico también puede hacer las veces de generador e invertir el movimiento de giro de la rueda mientras que en el otro lado el motor eléctrico envía fuerza a la rueda.

Una dinámica de movimiento sin igual

Galería: Prueba Mercedes-Benz SLS AMG E-Cell y Black SeriesLo que hace posible esta tecnología es algo que todo el mundo que sepa un poco de física de movimiento se puede imaginar. Todos los demás tendrán que probarlo, a ser posible en un curso de conducción, ya que en sus curvas estrechas, virajes imposibles y en un circuito de conos dispuesto específicamente a tal efecto es donde el SLS demuestra lo que significa el Torque Vectoring en la práctica: una dinámica de movimiento nunca vista antes.

El conductor puede influir en la ayuda que proporciona la física con tan solo pulsar un botón. En modo normal el SLS eléctrico no se conduce de forma muy distinta a todos sus gemelos convencionales y, a pesar de que su peso supera con creces las dos toneladas (más de 500 kg pesa solo la batería), se desliza con vehemencia sobre el eje delantero. Sin embargo, una vez activado el Torque Vectoring el SLS se convierte en un bólido de pura raza que anhela la llegada de la siguiente curva y en las rectas llega incluso a aburrirse.

Cambios a la velocidad del sonido

Esta maravilla de la ingeniería está controlada principalmente por el ESP y, tan pronto como éste detecta que el conductor desea tomar una curva, impulsa sobre todo las ruedas que recorren el exterior de la curva, y más concretamente la rueda trasera. El resultado: un comportamiento direccional excepcional. El SLS entra con un increíble ímpetu en la curva, como un depredador al abalanzarse sobre su presa. Y quizá sí lleguen a desbocarse un poco los caballos, algo que el SLS resuelve rápidamente con un elegante contoneo de la zaga.

Sin embargo, el SLS eléctrico es tan fácil de controlar que no hay que ser ningún profesional para maniobrar con él a toda velocidad. Ya en el circuito de conos la electrónica hace malabarismos con los pares motor, aumentando en la izquierda y reduciendo en la derecha y viceversa. Todo esto se produce de forma tan rápida y sucesiva que uno es incapaz de seguir el indicador instalado expresamente a tal efecto.

A plena carga

Galería: Prueba Mercedes-Benz SLS AMG E-Cell y Black SeriesInevitablemente este tipo de conducción agota en seguida las baterías del SLS eléctrico. Al menos con el sistema de recuperación podemos recuperar algo de energía que posteriormente podremos manejar a través de las levas. Los que hayan practicado lo suficiente casi no tendrán que utilizar los frenos mecánicos. Sin embargo, es obvio que para volver a cargar del todo la batería el sistema de recuperación resulta de todo punto insuficiente. Para eso hay que conectar el SLS a la corriente, aunque si se mantiene un estilo de conducción civilizado esto no ocurrirá hasta que no hayamos recorrido 250 km.

El tiempo de carga dependerá entonces de la fuente de energía. Con una «wall box» instalada expresamente al efecto, y que bombea los electrones a alta tensión en las 864 celdas de la batería, tan solo tardaríamos tres horas. Si por el contrario conectamos el SLS a la toma de corriente de nuestra casa, entonces tendremos que prever más o menos un día completo.

Convertidor «fuel to sound» voluminoso

Galería: Prueba Mercedes-Benz SLS AMG E-Cell y Black SeriesLlenar el depósito resulta mucho más rápido en nuestro segundo SLS. Cinco minutos enganchado al surtidor y ya tenemos el Black Series lleno de combustible. No con electrones –con eso el voluminoso convertidor «fuel to sound» no tendría nada que hacer–, sino con un combustible de máxima calidad que el V8 convierte no solo en potencia, sino en un sonido brutal. Sin embargo, si nos dedicamos a pisar el acelerador con ganas este combustible se acaba igual de rápido que la energía almacenada en las baterías del E-Cell. Su consumo homologado de 13,7 litros no parece que vaya a sorprender a los futuros propietarios del Black Series.

Al fin y al cabo el SLS está preparado para ofrecer la máxima dinámica de movimiento. Éste también ha perdido algunos kilos (concretamente 70 kg) hasta alcanzar un peso de 1,55 toneladas, aunque también ha aumentado su potencia (60 CV más). Su propulsor de 6,2 litros entrega 631 CV que impulsan al SLS hasta los 100 km/h en apenas 3,6 segundos y generan unas fuerzas G que presionan al conductor contra sus asientos envolventes, lo que hace que en su rostro se dibuje una sonrisa de satisfacción. Para todo esto el E-Cell necesita tres décimas más.

Tiempos por vuelta optimizados

Galería: Prueba Mercedes-Benz SLS AMG E-Cell y Black SeriesLa dieta a la que ha sido sometido el Black Series se hace notar en la pista. Este puertas de tijera se desplaza de forma aún más ligera que el SLS «normal», su motor gira a mayores revoluciones y su cambio de doble embrague cambia entre las siete marchas de forma más rápida. Lo que hace que este Mercedes no se despegue del suelo son un enorme alerón y un difusor que le presionan insistentemente sobre el asfalto.

Y lo hacen de tal forma que esa presión descendente tan útil para lograr excelentes tiempos por vuelta llega a influir en la velocidad máxima. Mientras el SLS normal alcanza 317 km/h, el Black Series solo llega a los 315 km/h. Claro que esto es más bien secundario en circuito y tampoco le convierte en el más lento de la familia, ya que a su gemelo eléctrico solo le está permitido circular a 250 km/h, aunque en este caso por motivos de eficiencia.

Conclusión

En comparación con el E-Cell el Black Series es una ganga: tan solo 249.900 euros piden la casa por este deportivo bien entrenado.  Sin embargo, parece casi imposible determinar cuál de los dos es la mejor alternativa.

Lo mejor sería tener dinero suficiente para comprarse uno de cada.

 

@AutoScout24ES

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