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Galería: Prueba Renault Mégane Sport Tourer GT

Prueba: Renault Mégane Sport Tourer GT

Espacio deportivo

07.08.2017

Renault demuestra que la practicidad no ha de estar reñida con el diseño y la deportividad. La prueba de ello, el Mégane Sport Tourer asociado al acabado GT que protagoniza la siguientes líneas.

En el mercado español, los compactos familiares se encuentran todavía lejos de registrar las cifras de ventas protagonizadas en otros países. Un formato mucho más práctico que, si bien cada día, sigue ganando adeptos, aunque aún lejos de los países nórdicos, Alemania o Italia, donde este tipo de carrocería supera con creces el 50% de la cuota de los modelos.

Un dato que no sorprende ya que, si lo analizamos desde un punto de vista racional, todo son ventajas. Y ya no solo en lo que a practicidad se refiere, apartado en el que entraremos más tarde, sino también en el de diseño. En efecto, hace unos años mucho se referían a los ‘break’ como cajas de zapatos e incluso coches fúnebres, principalmente por sus formas cuadradas y poco atractivas.

Sin embargo, los tiempos cambian y la prueba de ello es que el segmento tiende a la deportividad, tal y como demuestra el hecho de que una gran mayoría de contendientes lleva integrado en su nomenclatura el término Sport… por algo será.

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Déjalo al fondo

Así es como se nos presenta el protagonista de estas líneas: el Mégane Sport Tourer, o lo que es lo mismo, cómo el Mégane consigue sacar el mejor partido de sí mismo. Un modelo elegante a la par que deportivo, el cual centra su mirada y sus halagos en el voladizo trasero. Y es que en comparación con la carrocería de cinco puertas, que analizamos en profundidad hace tiempo, la longitud sufre un aumento de nada menos que 27 centímetros, llegando así hasta los 4,63 metros que marca su ficha técnica.

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Cuatro de ellos se destinan a su batalla, marcada ahora 2,67 metros, por lo que el Mégane ST se convierte en uno de los vehículos más amplios de su categoría. La zona trasera incrementa ligeramente su espacio para las piernas, hecho que nos dejó algo fríos en la berlina, mientras que el maletero… ¡Ay el maletero! Cuenta con un volumen de 521 litros que, si bien implican 137 litros más que el cinco puertas del que deriva, sorprendentemente no se sitúa en lo más alto de su categoría, donde el Volkswagen Golf Variant domina con mano de hierro gracias a sus 605 litros.

Lo bueno es que al abatir la segunda fila (acción que podremos realizar con un simple gesto a través de los pulsadores situados en el maletero), la capacidad del mismo aumenta hasta los 1.500 litros, dejándonos además una boca de carga casi plana, con posibilidad de meter objetos de hasta 1,50 metros. Opcionalmente se puede abatir la butaca del copiloto, aumentando la superficie de carga hasta los 2,77 metros. En cualquier caso, la carga de objetos será extremadamente sencilla, ya que la boca queda únicamente a 52 centímetros del suelo, es decir, que no hará falta hacer contorsionismo para meter los bultos. Del mismo modo, la anchura de la boca es amplia y con unas formas regulares, hecho que nos vuelve a facilitar la vida a la hora de cargarle, tanto como los diferentes accesorios disponibles (red o un tope situado al final para evitar que maletas se muevan).

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El aumento de la batalla antes mencionado, ha favorecido a que los ocupantes traseros gocen de un mayor hueco para las piernas. En concreto estamos hablando de 22 centímetros, lo que en la práctica se transforma en que un adulto de 1,85 centímetros podrá viajar sin ningún problema. Como suele ser habitual, esta zona está pensada para el transporte de dos personas… o de tres si el que ocupa la plaza central no va a estar mucho tiempo sentada en ella. En cuanto a la altura, el ángulo de inclinación de los respaldos ha aumentado dos grados, permitiéndonos gozar de un poquito más de hueco para la cabeza. El culmen de lo práctico hubiera sido disponer de butacas correderas, un hecho que se queda en exclusiva para modelos como el Scénic… que para eso es un monovolumen.

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Un toque picante

En la parte delantera, el único elemento que destaca por encima del resto, son los asientos deportivos con los reposacabezas integrados. No es que la carrocería ST los incorpore de serie, sino que estos se pueden montar si elegimos el acabado más deportivo de toda la gama: el GT. En efecto, el Mégane ST de esta prueba, además de práctico, suma ese toque picantito que implica asociar las siglas GT al modelo.

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Se trata de la variante más prestacional de la gama, como demuestra el hecho de ser el único que puede optar por las motorizaciones TCe de 205 CV, en gasolina, y dCi de 165 CV, en diésel. Para nuestra prueba hemos optado por la segunda de ellas, por ser la más actual y, quizá, por ser también la más equilibrada. Se trata del conocido bloque tetracilíndrico, turbo, de 1.6 litros que genera nada menos que 165 CV y 380 Nm. Un motor que se combina, exclusivamente, con la transmisión automática de doble embrague EDC, de seis relaciones, con la que logra unos registros más que notables: 214 km/h de velocidad máxima y 8,9 segundos para alcanzar los 100 km/h desde parado. Como decimos, no son para echar cohetes, pero sí que nos proporcionan un grado deportivo que nos encanta.

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Para disponer de toda su potencia, habrá que esperar a que la aguja llegue a las 4.000 vueltas, momento al que llega de forma progresiva y con gran contundencia, ya que a partir de las 1.500 es cuando comenzamos a notar cómo entra todo el par máximo del vehículo. Para añadir dar más chispa a nuestra conducción, es recomendable activar el modo R.S. Drive, bien a través del comando situado en la consola o mediante el selector de modos Multi Sense situado en el túnel. En cualquier caso, notaremos cómo el acelerador se vuelve más reactivo, la caja de cambios estira más las marchas y la dirección se endurece un poquito.

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Eso sí, hay un elemento que no nos ha gustado en absoluto, y es la filtración sonora que se produce a través de los altavoces intentando imitar un sonido de escape deportivo. Además de artificial, acaba siendo molesto y, durante nuestra prueba, lo mantuvimos apagado casi todo el tiempo.

Por donde quieras

Ahora bien, de lo que sí que no hay duda es de su comportamiento. Asociado de serie al sistema 4Control, Renault sigue desmarcándose del resto de rivales gracias a este sistema de cuatro ruedas directrices. Un socio de lujo cuando queremos realizar una conducción más atrevida y deportiva, pues a velocidades superiores a los 80 km/h (60 km/h en cualquiera de los otros modos), las ruedas traseras giran en el mismo sentido que las delanteras, provocando que los 4,63 metros de carrocería parezcan muchísimos menos y nos hagan entrar en la curva con una facilidad pasmosa. Pero cuidado, porque como ya contamos en el Talisman, Espace o Mégane cinco puertas, este sistema requiere cierto periodo de adaptación, pues si nos confiamos demasiado podremos llegar a invadir el carril contrario a la mínima a causa del giro tan directo que nos proporciona.

Un sistema que, además, sirve para cubrir ligeramente la carencia de la dirección, que no acaba de transmitirnos toda la información que nos gustaría. Y por si eso fuera poco, cuando circulamos a menos de 80 km/h, el efecto de las ruedas es el contrario, es decir, que giran en el sentido opuesto a las delanteras, proporcionándonos una mayor maniobrabilidad.

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En cuanto a la caja de cambios EDC, nada que reprochar. Es rápida e intuitiva en cualquiera de los modos seleccionados, pero con el Sport activado, consigue sacarnos una sonrisa. Más aún si optamos por una conducción secuencial que nos permita echar mano de las enormes y agradables levas fijas situadas tras el volante, con un tacto metálico excepcional. Además, es uno de los pocos modelos que cuenta con el denominado Multi Change Down, una función que nos permite reducir varias marchas de una tacada con solo mantener pulsada la leva izquierda.

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Pero más allá de la deportividad que atesora, cabe resaltar un punto muy a favor del Mégane ST dCi 165 CV GT: el consumo. Sí, porque aunque resulta imposible alcanzar la cifra homologada de 4,7 l/100 km, lo cierto es que durante nuestra semana de prueba, el gasto medio no subió de los 6,2 litros. Un valor muy a tener en cuenta no solo por estar manejando un motor de 165 CV y un conjunto de 1.591 kilos, sino porque en conducción deportiva, este tampoco se dispara más allá de los 7 litros… simplemente excepcional.

Es algo caro…

Al tener asociado el acabado más deportivo y completo de la gama, es de recibo que la factura del mismo se eleve ligeramente. Así, de serie el Mégane Sport Tourer GT en su versión diésel parte de los 32.700 euros. Una cuantía que a muchos les puede parecer elevada pero que se justifica por el amplio número de elementos que incluye, entre los que se hallan: el navegador, los faros delanteros Full-LED, el sensor de lluvia y luces, el chasis deportivo, el sistema 4Control, el freno de mano eléctrico, climatizador automático bi-zona, acceso y arranque sin llave, retrovisor interior autocrómico y exteriores con plegado eléctrico, llantas de aleación de 17 pulgadas, cristales traseros tintados, alerta de exceso de velocidad con lector de señales de tráfico, asistente al arranque en pendientes, control de presión de los neumáticos, control de velocidad de crucero…

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Ahora bien, como suele ocurrir en la gran mayoría de rivales, será necesario completarlo con algunas opciones. No obstante, la ventaja que ofrece el Mégane ST GT es que el precio de las mismas no nos ha parecido demasiado elevado. Así, para acceder a la unidad protagonista de estas líneas, solo será necesario desembolsar  2.533 euros, gracias a los cuales podremos equipar la pintura metalizada Azul Rayo (831 euros), la red de retención portaequipaje (124), la pantalla vertical R-Link 2 de 8,7 pulgadas (311), el Head-up Display (363) o los paquetes Safety, con control de velocidad adaptativo, frenada de emergencia en ciudad y alerta de distancia de seguridad (623); y Esasy Parking, con asistente de aparcamiento, sensores delanteros y cámara trasera (623).

En definitiva, Renault no solo ha vuelto a conseguir un Mégane ultra práctico, sino que ahora, la carrocería familiar de su best seller es tan atractiva como dinámica. Una combinación ganadora a la que muy pocos pueden optar.

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  • Ficha Técnica Renault Mégane Sport Tourer GT Energy dCi 165 CV EDC

    Motor: Diésel, cuatro cilindros en línea

    Cilindrada: 1.598 cm3

    Potencia: 165 CV a 4.000 rpm

    Par: 380 Nm a 1.750 rpm

    Velocidad Máxima: 214 km/h

    0-100 km/h: 8,9 seg.

    Consumo (urbano/extraurb./mixto): 5,3 / 4,4 / 4,7 l/100 km

    Emisiones CO2: 124 gr/km

    Dimensiones: 4.626 / 1.814/ 1.457 milímetros

    Maletero: 521-1.504 litros

    Peso: 1.591 kg.

    Cambio: Automática, doble embrague, de seis velocidades

    Depósito: 47 litros

    Precio: 32.700 euros

    Precio ud. probada: 35.233 euros

    Renault Mégane Sport Tourer en AutoScout24

 

@AutoScout24ES

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