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Galería: Prueba SEAT Ibiza

Prueba: SEAT Ibiza

Ascenso de categoría

13.11.2017

La quinta generación del Ibiza bien podría quitarse el cartel de utilitario y colgarse el de compacto gracias a su excelente habitabilidad y a un dinamismo propio de segmentos superiores. Nosotros hemos probado la versión de acceso tanto a nivel mecánico, con el 1.0 de 75 CV, como de equipamiento, al asociarse el acabado Reference Plus.

Hablar del Ibiza es hacerlo de uno de esos coches con historia. Fue el encargado de motorizar a la generación de La Movida por lo que muchos de los cuarentones que actualmente conducen, a buen seguro tuvieron en el Ibiza su primer bólido. Ahora tras treinta y tres años de éxitos, no hay que olvidar que es uno de los coches más vendidos de la historia del automóvil de España, mantiene su filosofía, pero mejorando en multitud de aspectos.

Diseño continuista

La quinta generación del modelo no destaca por ofrecer un cambio estético excesivamente acusado. Si bien el influjo de los nuevos León y Ateca está especialmente presente, lo más importante de nuestro protagonista es la plataforma sobre la que se sostiene. Y es que el utilitario español ha sido el primero del Grupo Volkswagen en emplear la MQB A0.

Galería: Prueba SEAT Ibiza

Gracias a ella el Ibiza es ‘más coche’, tal y como demuestran, metro en mano, sus dimensiones. Si bien en comparación con su predecesor, mengua 2 centímetros a lo largo y uno a lo alto, el resto de cotas se amplía. Por un lado, la anchura aumenta en nada menos que 8,7 centímetros, mientras que la anchura de vías crece 6 cm delante y 4,8, detrás. La batalla, por su parte, también cree 9,5 cm. Así con todo, el nuevo Ibiza pasa a medir 4,05 metros de largo, por 1,78 de ancho y 1,44 de alto consiguiendo un empaque visual más musculoso y deportivo, pero algo menos original (de lado parece un León acortado).

Como decimos, el diseño resulta bastante continuista. Más aún si decides optar por el acabado de entrada a la gama, el Reference Plus que ‘vestía’ nuestra unidad. Sí, notamos que el morro es algo más robusto y que la zaga gana en presencia gracias a ese aumento de vías así como al montaje de un paragolpes voluminoso o de unas luces traseras situadas en los extremos del portón.

Más amplio

De puertas para adentro, si quieres que hablemos de novedades, tendremos que hacer referencia, de nuevo, al tamaño. Sí, porque si nos centramos en el apartado estético, muy sutil tendrá que ser el ojo del comprador para detectar importantes novedades. Esto no quiere decir que no las haya, pero si nos centramos en nuestro acabado, pocas son las diferencias que observaremos frente a su predecesor más allá del volante, el cuadro de instrumentos o las tomas de aire. En la consola central, las unidades más equipadas podrán incorporar la pantalla táctil de 8 pulgadas, aunque nosotros nos tuvimos que conformar con la normal de 6,5 pulgadas.

Galería: Prueba SEAT Ibiza

Si nos centramos en la calidad percibida, hay discrepancias. Quien lo ve de primeras asegura que no existe diferencia alguna en ajuste y materiales, sin embargo, los más expertos sí notamos un ligero retroceso en el empleo de algunos elementos. Sobre todo en lo referente a la parte frontal del salpicadero, donde aunque sí existe una gran sensación de firmeza, el tacto y el aspecto son algo pobretones. Un hecho que contrasta con otras partes del coche, como los paneles de las puertas, revestidos de un plástico blando de mayor calidad que bien podría haberse extrapolado a la consola central.

Pero como decíamos antes, lo más reseñable de este nuevo Ibiza es el espacio. Gracias a los 9,5 centímetros adicionales de batalla antes mencionados (dejándola así en 2,56 metros), todos los ocupantes gozarán de un mayor espacio útil. Delante, lo más destacado es la anchura, pudiendo colocar unos asientos ligeramente más grandes que los de su predecesor; mientras que detrás la habitabilidad mejora en todos los aspectos. Con 70 cm de distancia longitudinal (colocando el asiento delantero para un conductor de 1,80 metros) y 96 cm de altura, un adulto hasta de 1,85 metros podrá colocarse sin problemas. Hay buena iluminación y los asientos recogen bastante bien. Eso sí, aunque ha crecido en anchura, lo ideal seguirá siendo que viajen dos personas, pues la que ocupe la plaza central se topará con un túnel voluminoso y con un asiento duro e incómodo.

Un poco más atrás, en el maletero, SEAT ha conseguido sacar el máximo provecho. Sí, porque el espacio disponible aumenta nada menos que en 65 litros, cifrando ahora 355 litros. Una valor que se acerca al de un compacto (el León cubica 380 litros) y que le coloca, por méritos propios en el utilitario más capaz de su segmento. Además, posee unas formas regulares y una boca de carga bastante accesible. No obstante, de nuevo el acabado del mismo nos ha dejado algo fríos, ya que el revestimiento interior podría ser de mayor calidad.

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Un mini Leon

Ahora bien, si quieres sorpresas de verdad, empieza a circular. Aquí es donde el Ibiza saca a relucir todo su potencial. Sí, porque la nueva plataforma MQB A0 ha permitido que esta generación del utilitario español sea la mejor a nivel dinámico. El chasis trabaja a la perfección en tramos revirados, con una dirección rápida y precisa. Las suspensiones son quizá algo más blandas que las de su predecesor, pero ello no evita que la carrocería apenas balancee en cambios de apoyo acusados. Un compendio de elementos que genera un vehículo ágil en carreteras reviradas, al tiempo que estable y cómodo en autovías o autopistas. De nuevo, aquí el Ibiza parece un coche de una categoría superior, situándose casi a la par que su hermano mayor, el León.

El motor elegido para esta prueba es, al igual que pasa con el equipamiento, el de acceso a la gama de gasolina (los diésel están a punto de llegar al mercado), es decir, el tricilíndrico atmosférico 1.0 de 75 CV. Un motor que, parafraseando al anuncio de la famosa bebida isotónica, nos puede crear un prejuicio inicial de justito, poco potente o escaso de fuerza. Sin embargo, tras conducirlo durante varios cientos de kilómetros el ‘postjuicio’ nos confirma lo equivocados que estábamos.

Una vez somos conscientes de sus limitaciones, solo nos queda disfrutar de él. Tiene un sonido cautivador (de hecho, si no te lo dicen puedes confundirlo con el turboalimentado 1.0 TSI) y sobre todo ofrece un empuje contundente a altas revoluciones. Eso es, como buen atmosférico, la aguja ha de subir con alegría para obtener su potencial. En concreto hablamos de un régimen cercano a las 3.000 vueltas, donde los 95 Nm de par aparecen. Pueden dar la impresión de escasos, pero empujan con solvencia incluso para afrontar una carreterita de montaña. Ahora bien, has de tener en cuenta que el consumo de carburante se disparará hasta cotas elevadas, superando la barrera de los 7 l/100 km, muy lejos de los 4,9 l/100 km homologados.

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No obstante, si eres un conductor tranquilo, que le gusta ir con calma y que no tiene prisa por llegar, el 1.0 de 75 CV también puede ser tu opción. Circulando por carretera, a un ritmo pausado, el consumo homologado está más cerca, mientras que por carretera secundaria, viajarás con absoluta seguridad… siempre que no quieras acometer un adelantamiento. En caso de que así lo necesites, solo tendrás que echar mano de la caja de cambios, con un tacto rápido, y bajar de marcha para revolucionar el coche y obtener todo su potencial.

Bien para empezar

Como ya te hemos repetido por activa y por pasiva, nuestra unidad iba asociada al acabado Reference Plus, el más básico. Una opción ideal para todos aquellos que quieran un coche asequible pero bien equipado. Así, por 14.960 € (sin contar el descuento comercial de 3.200 € que ofrece SEAT), podrás llevarte este Ibiza con limitador de velocidad, ordenador de a bordo, conexión Bluetooth, aire acondicionado, ESP, asistente de frenada de emergencia en ciudad, asistente de arranque en pendientes, conexiones Aux-in y USB.

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Ahora bien, si quieres, por 2.330 € más puedes elegir casi todos los extras disponibles para este acabado, como la alarma (250 €), las llantas de aleación de 15 pulgadas (400 €), los faros antiniebla delanteros con función cornering (190 €), el asiento trasero plegable (150 €), el sensor de aparcamiento trasero (250 €), los elevalunas eléctricos traseros (150 €), o los packs Winter, compuesto por los retrovisores exteriores y los asientos calefactados (350 €) y Driver, formado por el control de velocidad de crucero y el detector de fatiga (160 €).

En definitiva, la quinta generación del Ibiza puede que no cautive por su diseño o, incluso, por sus acabados, pero una vez lo arrancas no querrás parar. Un equilibrio perfecto entre divertimento y confort convierten al legendario utilitario en el mejor de su historia.

  • Ficha Técnica SEAT Ibiza 1.0 75 CV Reference Plus

Motor: Gasolina, tres cilindros en línea, atmosférico

Cilindrada: 999 cm3

Potencia: 75 CV a 6.200 rpm

Par: 95 Nm entre 3.000-4.300 rpm

Velocidad Máxima: 167 km/h

0-100 km/h: 14,7 seg.

Consumo (urbano/extraurb./mixto): 6,0 / 4,3 / 4,9 l/100 km

Emisiones CO2: 112 gr/km

Dimensiones: 4.059 / 1.780/ 1.444 milímetros

Maletero: 355-1.165 litros

Peso: 1.120 kg.

Cambio: Manual de cinco velocidades

Depósito: 40 litros

Precio: 14.960 euros

Precio ud. probada: 17.290 euros

 

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