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Galería: Prueba Skoda Spaceback 1.4 TSI 125 CV

Prueba: Skoda Spaceback 1.4 TSI 125 CV

Un tesoro escondido

16.02.2018

La renovación del compacto de Skoda se centra en tres pilares: tecnología, imagen y precio. Nuevas cualidades que se unen para alimentar los muchos beneficios que este modelo ya ofrecía. Nosotros hemos comprobado cómo funcionan sus últimas novedades y cómo se desenvuelve con el motor más potente de la gama, el gasolina 1.4 TSI de 125 CV asociado al inédito nivel de equipamiento Monte Carlo.

Desde que Skoda entrara a formar parte de la matriz del Grupo Volkswagen, allá por el año 1991, no solo ha mejorado sustancialmente en lo que a calidad percibida se refiere, sino que su gama no ha hecho más que crecer. El ejemplo más reciente son los nuevos Kodiaq y Karoq, quienes han impulsado a la marca directamente al segmento de los SUV.

Ahora bien, antes de que los todocaminos se pusieran tan de moda, Skoda también consiguió meterse de lleno en la categoría más disputada y complicada: los compactos. El año, 2013 y su representante, el Spaceback, un modelo de 4,3 metros de largo que empleaba la misma plataforma que el SEAT León o el Volkswagen Golf y cuyo objetivo era demostrar a los clientes que no es necesario gastarse mucho dinero para optar por un vehículo práctico, amplio y pintón.

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Con ello no queremos decir que fuera un producto low cost pero sí que se quedaba un punto por detrás frente a sus primos-hermanos y, sobre todo, de a una competencia especialmente dura como eran los Opel Astra, Peugeot 308, Renault Mégane, Ford Focus, Mazda 3… modelos que en estos últimos años, y pese al azote de los SUV, han seguido mejorando aspectos tan vitales como los de la seguridad o la conectividad.

Por eso Skoda decidió a mitad del año pasado que era un buen momento para que el Spaceback recibiera una actualización para así volver a impulsar unas ventas que han llegado a superar las 200.000 unidades en todo el mundo combinando, eso sí, la carrocería sedán, Rapid, ya que fuera de nuestras fronteras el Spaceback es conocido como Rapid Spaceback.

Nueva mirada

Precisamente dicha renovación es la que protagoniza esta prueba. Un restyling puro y duro, de esos que aparecen a mitad de la vida comercial de un modelo que, en el caso del Spaceback se centra principalmente en el apartado estético.

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Dejando intactas sus dimensiones, que se mantienen en los comentados 4,30 metros de largo, lo que más llama la atención es, sin duda, el frontal. Ahí los dibujantes checos no han querido arriesgar demasiado y le ha dotado de una nueva mirada en la que el elemento más destacado es la tira diurna LED que aparece en los faros. Grupos ópticos que además de tener más superficie, ahora pueden ser bi-xenón (el Full LED hubiera disparado el precio) e incluir el asistente de luz de carretera.

Del morro, también cambian ligeramente el paragolpes y los faros antiniebla. Mientras, de la zaga, se han variado igualmente el parachoques y las luces traseras, añadiendo la tecnología LED en las últimas. No obstante, lo que más llama la atención es la luneta trasera. Skoda afirma haber ampliado la superficie acristalada para mejorar la visibilidad. Por lo demás, pocas variaciones salvo la llegada de nuevos juegos de llantas tan llamativos como los que montaba nuestra unidad, equipada por cierto, y por primera vez, con el acabado más deportivo de la gama, Monte Carlo, el cual hace alusión además a las victorias de la marca en el mundo de la competición, con especial mención al doble triunfo logrado por el 130RS en el Rally monegasco.

Ficha Técnica Skoda Spaceback 1.4 TSI 125 CV DSG Monte Carlo

Calidad en conexión

De puertas para dentro, dicho acabado consigue, como ya hacía anteriormente, aumentar el aroma a deportividad gracias a la inclusión de unos asientos deportivos con tapizado en contraste, costuras en rojo para el volante y pomo del cambio o pedales de aluminio. La calidad del conjunto también parece haber mejorado ligeramente, sobre todo en lo que respecta a los ajustes, que parecen más sólidos que antes, porque el Spaceback sigue apostando por un salpicadero recubierto de plásticos duros.  

Ahora bien, lo más destacado de nuestra unidad es, sin lugar a dudas, el apartado tecnológico ya que buena parte de esta actualización se debe a la mejora de las pantallas centrales. En nuestro caso, la opción elegida era la AMUNDSEN que tiene un sobrecoste extra de 305 € y que nos brinda una pantalla táctil de 6,5 pulgadas.

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Hasta ahí lo ya conocido, porque la novedad se centra en los servicios multimedia disponibles y aglutinados bajo el denominado Skoda Connect compuesto por punto de acceso WiFi, llamada de emergencia o información de interés como el tiempo, las zonas de aparcamiento, gasolineras… Todo ello sin olvidar la posibilidad de sincronizar nuestro smartphone mediante el SmartLink+, el cual es compatible con Android Auto y Apple CarPlay. Quizá echamos en falta el mejorado sistema COLUMBUS con pantalla de 9,2 pulgadas, cristal negro y función gestual que ya montan otros modelos como el Karoq o el Octavia, pero su ausencia quizá se deba, como en el caso de los faros Full LED, al excesivo e innecesario encarecimiento del vehículo.

Cabe de todo

Sea como fuere, el Spaceback centra sus argumentos en otros lares, tales como el espacio. Sí, porque aunque no haya cambios en dicho apartado, cabe recordar que la habitabilidad es una de las grandes bazas del compacto checo. Porque quien ocupe la zona trasera ha de saber que podrá acomodarse sin problemas siempre y cuando no supere los 1,85 metros de estatura. En mi caso particular, con mi 1,79 metros, el hueco para las rodillas restante era de nada menos que 18 cm, permitiendo que me acomodara sin ningún tipo de problema. Igualmente, la anchura trasera es bastante buena.

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Hemos medido 135 cm en dicha cota, lo que se traduce en un espacio más o menos holgado para tres adultos. Los dos exteriores serán los que más cómodo viajen gracias a unos asientos amplios y bien mullidos, mientras que el del centro contará con una butaca confortable pero con un respaldo duro (guarda un reposabrazos) y con un túnel central algo voluminoso que, en cambio, no nos obliga a separar demasiado las piernas.

Delante, la postura de conducción es realmente cómoda. Los asientos de corte deportivo antes mencionados recogen nuestro contorno con facilidad y lo ajustan para evitar que nos movamos. La butaca es ancha su amplia regulación permite que encontremos nuestro sitio con relativa facilidad.

Si nos vamos un poco más atrás, al maletero para ser más exactos, el Spaceback vuelve a hacer gala de un espacio superior a la media. Cubica 415 litros, volumen que no solo le coloca en el top tres del segmento, por detrás del Honda Civic (478) y del Fiat Tipo (440), sino que implica superar en 35 litros al SEAT León y VW Golf. Tiene unas formas regulares y cuenta con elementos prácticos, derivados de la filosofía Simply Clever marca de la casa, como enganches para colgar bolsas o una red de sujeción para mantener inmóvil el equipaje.

Galería: Prueba Skoda Spaceback 1.4 TSI 125 CV

No desentona

Llegamos al apartado de las sensaciones mecánicas y dinámicas. Si bien la gama del Spaceback es extensa, con nada menos que cinco opciones, queda algo alejada de la que anima a sus primos español y alemán, sobre todo en lo que a potencia se refiere. Porque el 1.4 TSI de 125 CV es el propulsor más potente que puede equipar siendo este, precisamente, el que movía a nuestra unidad.

Y es que el acabado Monte Carlo, haciendo gala de su tinte deportivo, únicamente puede combinarse con tres propulsores: nuestro 1.4 TSI, el 1.0 TSI de 95 CV y el 1.6 TDI de 95 CV. Por lo tanto, la unidad de que protagoniza estas líneas podría catalogarse como la más radical de la gama Spaceback.

Es un motor de sobra conocido, con una arquitectura de cuatro cilindros en línea y turbocompresor que genera los comentados 125 CV cuando la aguja gira entre las 5.000 y las 6.000 rpm. Potencia a la que acompaña un par máximo de 200 Nm entre las 1.400 y las 4.000 rpm. De esta forma, en marcha deberíamos tener un propulsor vivo y con un gran empuje, pero nos encontramos con algo cierta remoloneria y pereza cuando hundimos el pie en el acelerador.

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Puede que sea por la caja de cambios automática de siete relaciones, la DSG de doble embrague (no hay opción de transmisión manual) que da la sensación de ser algo lenta en las arrancadas. No obstante, el dato de aceleración es bastante bueno, con 8,9 segundos para llegar a los 100 km/h desde parado. Sensación que se traslada igualmente a las fuertes aceleraciones, en donde aparece un lag (retardo) bastante pronunciado desde que pisamos el pedal hasta que decide bajar de marcha.

Por lo tanto, pese la nomenclatura más deportiva, entendemos que la filosofía de este Spaceback está enfocada hacia una conducción más confortable que hacia una más deportiva. El chasis así nos lo acaba de confirmar, con un tacto poco deportivo tanto de la dirección como de la suspensión. De hecho no existe ni siquiera en opción la posibilidad de montar un selector de modos de conducción en el que pudiera aparecer un programa Sport, sino que en su defecto encontramos una pantalla que anota nuestra puntuación en función de lo eficiente que hayamos sido. Sin embargo, a poco que nos olvidemos de este estilo de conducción, será fácil que el ordenador de a bordo marque los 7 l/100 km de media. En cambio, si somos dóciles con el acelerador será fácil llegar a los 6,4 o 6,6 litros, aunque es complicado que alcancemos, eso sí, la cifra homologada de 4,8 l/100 km.

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En conclusión

Este Spaceback quizá sea todavía un gran desconocido, pero lo cierto es que a los buenos argumentos de los que ya hacía gala con anterioridad, ahora se unen otros de peso como la imagen, la seguridad y, sobre todo, la conectividad. Además, aunque el precio para el 1.4 TSI 125 CV DSG Monte Carlo parta de los 23.890 € y se alce hasta los 27.130 € una vez hemos sumado las opciones de equipamiento de nuestra unidad: acceso y arranque sin llave, sensores de lluvia y luces, asientos delanteros calefactables, Care Connect, alfombrillas reversibles, reposabrazos central delantero…, la marca ofrece un descuento comercial de, agárrate, 7.380 €, dejando así la tarifa final en unos extremadamente accesibles 19.750 €.

Y no solo eso, sino que dicho motor se encuentra también disponible con el resto de acabados de la gama, Ambition, Like y Style, partiendo de los 14.770 € una vez se ha aplicado el descuento. Pero aún hay más, porque la gama general arranca en los 11.640 € correspondientes al motor 1.0 TSI de 95 CV asociado al equipamiento más básico, el Active. En definitiva, un precio de derribo para un coche que, como hemos dicho, cuenta con todo lo necesario para subir puestos como la espuma y ponerle las cosas muy difíciles al resto de competidores. Solo le hace falta la confianza del público para ser uno de los más demandados.

 

@AutoScout24ES

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