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Prueba: Subaru 2.5i WRX STI

Prueba: Subaru 2.5i WRX STI

Todos los días son de rally

24.02.2017

Sentir que te conviertes en un auténtico piloto de rallies cada vez que arrancas el coche es algo que solo puede darse a los mandos del Subaru WRX STI. Una auténtica bestia de traccionar que convierte el peor de tus días en todo un divertimento. Pero el compacto japonés esconde mucho más, aquí te lo contamos.

Que poseo una octava parte del talento de Collin McRae, es una verdad tangible, pero al menos he logrado saber qué sentía el campeón del mundo escocés cada vez que se subía al Subaru Impreza 555 WRC. Y es que cada vez que arrancaba el corazón bóxer del WRX STI, mi cuerpo parecía entrar en otra dimensión mientras, mentalmente, me enfundaba el mono de piloto como si de cualquier personaje de Los Caballeros del Zodíaco se tratara. Porque eso es en lo que te convierte el WRX STI, en todo un piloto.

Aquí puedes encontrar todos los Subaru WRX STI de ocasión en AutoScout24.

Puede Subaru haya eliminado el nombre propio de Impreza, pero la esencia del coche se mantiene intacta. ¿Cuál es? Esa en la que la carretera, independientemente de si está asfaltada o no, y tú, os fundís en uno solo. Puede que parezcan frases barrocas y un tanto poéticas, pero eso es lo que desprende nuestro protagonista. La propia marca lo define como “un coche de altas prestaciones asequible, que es capaz de combinar la pura esencia de la deportividad con una gran facilidad de uso cotidiano”. Y tras lo comprobado, lo suscribimos… sobre todo en la unidad que nos ha tocado probar.

Prueba Subaru 2.5i WRX STI

Prueba Subaru 2.5i WRX STI

Sí, porque por desgracia para nosotros y quizá para la galería de fotos –que esperamos que sea de vuestro agrado-, nos ha tocado el WRX STI ‘descafeinado’. Me explico. Una de las señas de identidad de este modelo es el enorme alerón que tiene incrustado en su parte trasera. Elemento que más allá de dotarle de una apariencia radical ejerce, un papel fundamental en lo que a carga aerodinámica se refiere.

Ahora bien, sin coste alguno, la marca japonesa propone la opción del eliminarlo. Una acción que no solo obliga a modificar ligeramente el portón trasero, sino que le resta ese punto de distinción. Porque parafraseando a Francisco de Quevedo “el Subaru es un coche pegado a un alerón, a un alerón superlativo”…, el cual, a nosotros se nos ha arrebatado.

Toda una bestia

A pesar de esto, ya no hay tiempo para llorar las ausencias, sino para alabar todas las virtudes que encierra nuestro protagonista. Puede que no haya rastro del alerón, pero este coche rezuma deportividad por los cuatro costados: difusor trasero con doble salida de escape, llantas de 18 pulgadas en negro, branquias laterales para refrigerar el potente equipo de frenos, con discos ventilados, firmado por Brembo más potente y resistente a la fatiga; y, sobre todo, la característica entrada de aire situada sobre el capó de aluminio que insufla aire fresco directamente al intercooler para que el rendimiento del motor sea siempre el más óptimo.

Prueba Subaru 2.5i WRX STI

Prueba Subaru 2.5i WRX STI

Un bloque que, en esencia, es el mismo de la generación anterior pero, si algo funciona ¿para qué cambiarlo? Así bajo el comentado capó se encuentra el afamado propulsor de gasolina de 2.5 litros con distribución variable y arquitectura bóxer –cilindros horizontales opuestos- que genera nada menos que 300 CV de potencia a 6.000 rpm, con un par máximo de 407 Nm, disponibles desde las 4.000 vueltas. Un bloque que siempre estará dispuesto a sacarnos una sonrisa, incluso si ese día tu jefe te ha echado un rapapolvo o has discutido con tu mujer. Solo habrá que pulsar el botón situado a la derecha del volante y entrar en un mundo de fantasía. Desde el momento del arranque, uno sabe que la bestia ha despertado. Al ralentí emite un sonido bronco pero sin estridencias, aunque si queremos hacernos notar en el vecindario, únicamente habrá que hundir ligeramente el pie en el acelerador.

  • Ficha Técnica Subaru 2.5i WRX STI Rally Edition

Motor: Gasolina, cuatro cilindros Bóxer

Cilindrada: 2.457 cm3

Potencia: 300 CV a 6.000 rpm

Par: 407 Nm a 4.000 rpm

Velocidad Máxima: 255 km/h

0-100 km/h: 5,2 seg.

Consumo (urbano/extraurb./mixto): 14,0 / 8,4 / 10,4 l/100 km

Emisiones CO2: 242 gr/km

Dimensiones: 4.595 / 1.795 / 1.475 milímetros

Maletero: 460 litros

Peso: 1.575 kg.

Cambio: Manual, de seis velocidades

Depósito: 60 litros

Precio: 47.400 euros

Precio ud. probada: 48.680 euros

Ante tal tesitura, nuestro protagonista propone varios escenarios de actuación, que pueden gestionarse a través del mando SI DRIVE, situado tras la palanca del cambio. Sí, porque aunque muchos le consideremos un modelo casi analógico, el WRX STI también tiene su ración de electrónica. En este sentido, este selector ofrece tres programas diferentes, Inteligent, Sport y Sport Sharp, que modifican la respuesta del acelerador y nos permiten gestionar nuestra conducción en función del día que tengamos.

Prueba Subaru 2.5i WRX STI

Prueba Subaru 2.5i WRX STI

El primero es ideal para esos días en los que todo parece venir a contramarcha, donde nuestra energía está casi en la reserva, es decir, en el típico lunes, pues el motor funciona de manera más suave, enfatizando el ahorro de carburante –en condiciones normales el gasto no baja de 13 l/100 km-. Con el segundo, la respuesta es más viva, pero sin ser del todo agresiva, perfecto para esa típica vuelta a casa después de un día duro de trabajo. Mientras que el tercero, ¡ay el tercero! Al activarlo, desatamos todo el potencial del motor bóxer, sin concesiones ni medias tintas, sacando todo lo que tiene dentro; vamos, como cualquiera de nosotros en un día de fiesta.

Fast and Furious

Metemos primera y tras un simple toque de gas, salimos inmediatamente catapultados hacia delante. La aguja del ‘cuenta’ sube como alma que lleva el diablo. Enseguida hay que meter segunda, comprobando el tacto durito de la palanca y el escaso recorrido del embrague, mientras sujetamos el volante con la mano izquierda para no perder el control. En poco más de 5 segundos ya hemos alcanzado los 100 km/h y esa curva que al principio parecía un punto, está ahora a escasos metros.

Prueba Subaru 2.5i WRX STI

Por suerte, solo hace falta un leve giro de volante para entrar en la trazada. Porque esta dirección no tiene rastro alguno de asistencia eléctrica, tan de moda últimamente. Sigue siendo de tipo hidráulico, aunque ha ganado en precisión y rapidez. Solo cuenta con 2,5 vueltas entre topes, lo que en la práctica se traduce en una “acción-reacción”, propia de los coches de competición.  Mientras tanto, seguimos jugueteando con la precisa y divertida palanca del cambio, al que no se le puede poner ninguna pega.

Prueba Subaru 2.5i WRX STI

Gracias a los cambios realizados en el chasis, aumentando la rigidez y disminuyendo el balanceo, el coche ofrece una respuesta más equilibrada, más estable y ágil, sobre todo a velocidades altas. La suspensión, con amortiguadores Bilstein de serie y con un tarado más duro, sujeta con decisión los 4,59 metros de carrocería. Es decir, todo está enfocado para convertirnos en pilotos profesionales.

Agárrate los machos

Pero la solución técnica que de verdad define el carácter radical de este modelo es el DCCD (Driver´s Control Center Differential). Situado junto al SI DRIVE, este comando permite modificar el bloqueo de uno de los tres diferenciales que equipa, en concreto el central, variando así el reparto de par entre ambos ejes y, por ende, cambiando las capacidades de tracción del vehículo. Suena bien, ¿verdad? Pues ahora imagina cómo de increíble es estar conduciendo un vehículo que tiende a ser subvirador –es lo que pasa si lo dejamos en modo automático- para, en menos de tres segundos pasar a tener entre manos una auténtica máquina que engulle curvas sin inmutarse, calvando sus ‘garras’ al suelo como si la vida le fuera en ello. Para ello, solo hay que ir aumentando el grado de bloqueo del diferencial hasta llegar a la pestaña Lock que se visualiza en el ordenador de a bordo.

Prueba Subaru 2.5i WRX STI

El resto, conducir y divertirse. Nosotros lo probamos tanto por circuito como por carretera de montaña y el comportamiento no puede ser más sobresaliente. El WRX STI parece ir sobre raíles en todo momento, sin ofrecer la menor intromisión, sin perder un ápice de seguridad. Incluso uno se atreve a convertirse en el propio McRae y cambiar el duro asfalto por la grava. Ni con esas, este Subaru se asusta. Las roderas que hemos creado en nuestro camino de ida nos sirven de guía para la vuelta, y por ahí vamos, sin salirnos un centímetro de la trazada. Entre tanto, podemos seguir ‘jugueteando’ con las diferentes posiciones que nos permiten gestionar el reparto de potencia y el bloqueo del diferencial central, pero lo que está claro es que, en la actualidad, pocos coches –por no decir ninguno- son capaces de ofrecer tal grado de diversión adherido a una seguridad tan elevada.

Y encima ‘tirado’ de precio

Si a todo ello le sumamos, un habitáculo que ha mejorado sus terminaciones, unos asientos deportivos que agarran perfectamente cualquier cuerpo que se acomode en ellos –incluso si eres una sílfide- o un maletero de 460 litros en el que cabe hasta el maletón de tu suegra… ¿qué más se puede pedir? ¿Que fuera barato? ¡Pues también! Porque en comparación con un Audi S3 Sedan, un BMW M2 o un Mercedes-AMG CLA 45 4MATIC, los 47.400 euros que la marca pide por el WRX STI son entre 3.000 y 14.000 euros menos. Solo el Ford Focus RS es más barato, 6.150 euros para ser más exactos –que se reducen hasta los 4.150 si aplicamos los descuentos de la marca-, pero honestamente, este Subaru es mucho más emocionante, de eso no cabe duda, y si no, que se lo pregunten a Collin…

 

@AutoScout24ES

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