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Galería: Prueba Triumph Tiger Explorer XC

Prueba: Triumph Tiger Explorer XC

Espíritu salvaje

25.07.2013

La popularidad de las maxitrail entre las motos de gran cilindrada ha crecido mucho, y sigue haciéndolo pese a todo. No sorprende, pues, que Triumph mime a sus clientes más aventureros con una versión full equiped de su Explorer, la XC. Aunque más o menos sea la misma moto, quienes tengan claro que la aventura de su vida la vivirán sobre dos ruedas sabrán valorar la diferencia. Ante posibles imprevistos, mejor estar bien preparado...

Galería: Prueba Triumph Tiger Explorer XC Seguramente es fácil tener claro que uno quiere comprarse una maxitrail. No en vano, suelen ofrecer prestaciones más que interesantes, autonomías elevadas, alto nivel de confort, y una capacidad para adaptarse a cada situación como ninguna otra moto. Sin embargo, el número de modelos que encajan en esta categoría ha crecido mucho en poco tiempo, y la elección final depende de muchos y pequeños matices. De hecho, aunque todas compartan muchas características, no hay dos maxitrail iguales. Tanto es así, que hasta la Explorer estándar y la XC tienen muchas diferencias.

La primera: el precio. La Tiger Explorer XC sale algo más cara, aunque no tanto como saldría si a la versión normal le pusiéramos todo lo que equipa la XC de más. Así pues, la XC sale por 16.155 euros, o sea, unos mil y poco más que la normal. Cada cual sabrá si vale la pena o no hacer este esfuerzo adicional, aunque todo depende, en el fondo, de si te gusta seguir el mapa de una manera convencional o no. ¿Lo tuyo es disfrutar de las carreteras? No lo dudes: la normal es suficiente. Pero si ante una ruta desconocida y en mal estado se te activa el gusanillo y te metes en ella sin pensarlo dos veces, seguramente encajes mejor con la XC.

Extra protegida

Galería: Prueba Triumph Tiger Explorer XC La primera cosa que pensé al ver la Explorer XC es que era una versión preparada especialmente para el ejército, o algo así. Y esto porque, de momento, sólo se comercializa con un color verde caqui con acabado mate que parece el ideal para camuflarse por las zonas boscosas. Vamos, que el suyo es un verde militar en toda regla. Según la marca, incluso este detalle ayuda a fortalecer su lado más aventurero. En cualquier caso, está claro que pagar mil euros y pico de más tiene que ser también por otros motivos. Por supuesto que los hay. Uno son las luces antiniebla adicionales que monta la XC de serie. Se activan con un botón a mano izquierda y son útiles en esas situaciones en las que te has perdido tanto que el alumbrado público más cercano queda demasiado lejos. Así, gracias a ellos, la visibilidad en situaciones extremas mejora de forma considerable.

De modo parecido, cuanto más te alejas de la carretera principal, o incluso del asfalto, más probabilidades tendrás de sufrir una pequeña caída. Cabe recordar que la Explorer es un aparato bastante grande, que aunque apto para hacer pista de tierra con sorprendente facilidad, esto no quita que en cualquier momento el camino puede estrecharse y complicarse. Por eso, cuando el suelo se vuelve demasiado difícil, cobran mayor importancia esa clase de componentes de refuerzo destinados a protegerla mejor.

Galería: Prueba Triumph Tiger Explorer XC En este caso la XC monta unas barras protectoras de acero de 22 mm de diámetro para cuidar, principalmente, del motor y de sus alrededores. Son de color negro mate y combinan muy bien con el verde militar. En este mismo sentido también resulta muy útil un cubre cárter de aluminio como el que lleva la XC, protegiendo los bajos de la moto de las piedrecitas y del resto de obstáculos que tengamos que superar. Y los cubremanos, que aparte de cumplir con su labor protectora para las manetas, también repelen el viento y el frío.

Otra de las grandes diferencias respecto a la versión normal son las llantas de aluminio con radios de acero que monta la XC. A diferencia de las de aleación, estas llantas son más prácticas a la hora de solventar un pinchazo, aparte de las diferencias entre unas y otras a nivel dinámico y de resistencia. En un principio, si te gusta ir por tierra a la mínima ocasión, mejor las de radios. De la misma manera, muy fuerte tienes que ir en el asfalto para notar realmente un menor rendimiento a la hora de curvear o de circular a alta velocidad. Es más, en muchas de las ocasiones acaba siendo el factor clave la estética de unas llantas y otras, más que las diferencias de comportamiento. De hecho, Triumph ofrece ahora también la posibilidad de escoger llantas de radios para la Explorer normal. Con esto ya queda todo dicho.

A la hora de la verdad...

Galería: Prueba Triumph Tiger Explorer XC Pese a todos estos componentes que pueden ser útiles en algunas situaciones, a la hora de conducirla, la Explorer XC sigue siendo lo que es, o sea, una Explorer. ¿Y esto que significa? Desde mi punto de vista, dos son los puntos más destacados de esta maxitrail: su motor tricilíndrico, que es una delicia en todos los aspectos, y su capacidad de adaptarse fácil a tu talla. En este sentido, es increíblemente útil poder regular la altura del asiento (837 o 857 mm del suelo), la posición del manillar, o incluso la posición de la palanca del cambio de marchas. Con el asiento en la posición baja seguramente sea la maxitrail más baja del mercado, y con la posición alta es una maxitrail de media altura, ni de lejos la más alta. Así, mientras el resto de marcas te dan a escoger varias alturas desde fábrica, aquí se te ofrecen dos bien diferenciadas sin necesidad de pedirlo. Quitas el asiento, lo encajas en la otra posición en cuatro segundos, y listos.

Y qué decir de su señor motor de tres cilindros en línea. De entrada lo enciendes y te encuentras con el silbido tan reconfortante de los motores más populares de Hinckley. Un silbido casi celestial que se oye mientras no le des al gas. Y cuando lo haces, sientes una increíble sensación de poder a muy bajo régimen que llega junto a un sonido de admisión capaz de ponerte los pelos de punta —1.215 cc dan para mucho, evidentemente—. Así y todo, es un motor muy fácil de dosificar a punta de gas. Cuando toca maniobrar y jugar con el mínimo recorrido del acelerador, es sencillamente perfecto y bondadoso pese a su gran cilindrada. Su par de 121 Nm a 6.400 rpm, aparte de ofrecerte ese punto de empuje extra para solventar cualquier situación, están muy bien repartidos en las revoluciones más bajas. Ni circulando por ciudad ni por carretera con una marcha demasiado larga se queja. Y esto, precisamente, es lo que hace de él un motor tan recomendable para viajar.

Galería: Prueba Triumph Tiger Explorer XC Por otra parte, arriba rinde hasta 137 caballos, los mismos que raramente usarás en toda su plenitud. Es decir, que arriba corre que se las pela, pero su condición de moto no deportiva te será de gran ayuda para contenerte un poco. Porque, cuando te emocionas y le buscas las cosquillas, enseguida te das cuenta de lo que tienes entre manos: una maxitrail muy poderosa, cierto, pero también con un peso considerable y unas suspensiones que no se pueden regular electrónicamente. Es decir, que cuando pasas de un terreno muy irregular, o de tierra, a una carretera muy bien asfaltada, no puedes ajustarlas a tu gusto con un sólo botón (como sí hacen algunas motos de la competencia). Es una lástima, aunque en el fondo siempre ha sido así hasta hace muy poco y, en realidad, tampoco pasa nada. Además, en parado sí que se pueden llevar a cabo casi todas las regulaciones con facilidad, ya que tanto las horquillas como el amortiguador trasero tienen sus pertinentes ruedecitas para realizar este tipo de ajustes.

Así pues, es una maxitrail con un motor que impone si así lo queremos, pero muy dócil y fácil de dosificar cuando la situación lo requiere. Apenas vibra y se muestra muy apto para largos trayectos. Además, en autopista hizo unas medias de consumo muy dignas. De hecho, tras unos 130 kilómetros en autovía a ritmo bastante legal y con alguna que otra aceleración fuerte, hizo poco más de cinco litros. Y a la vuelta, ya por carretera de curvas, la media no subió más que alguna décima hasta quedarse en los 5,4 al llegar a casa, teniendo en cuenta también el tramo final por ciudad. Con todo, sus 20 litros dan fácilmente para unos 300 kilómetros, lo cual no está nada mal. Por otro lado, las grandes dimensiones y las formas de su depósito cubren muy bien la zona de las rodillas. Y si a esto le sumamos los cubre manos, la pantalla en posición alta, y el confort del asiento, los kilómetros se suceden uno tras otro con increíble comodidad y rapidez.     

Conclusión

Galería: Prueba Triumph Tiger Explorer XC Como motorista, te puedes considerar viajero... o aventurero, que no es lo mismo. Si eres más del segundo grupo, seguro que una moto como la Tiger Explorer XC te llama la atención. Sin embargo, es una maxitrail con algunos detalles que podrían haber sido enfocados de otra manera. El botón de las luces de emergencia, por ejemplo, está muy alejado, justo al lado de la pantalla informativa, y para presionarlo hay que buscarlo con la vista y luego separar la mano del manillar. No es del todo práctico cuando te das de bruces con un atasco en la autopista. En nuestro caso sucedió, y cuando al fin las activamos, el coche de detrás ya se había detenido. Además, moverse por todas las opciones del ordenador de a bordo (regulación del control de tracción, desconexión del ABS, etcétera) requiere su tiempo para hacerlo con soltura. Suerte del botón de inicio en forma de casita, que te devuelve al principio del menú cuando te has perdido por entre las opciones que hay.  

Asimismo, el sistema de ruedecitas para regular la altura de la pantalla no es del todo práctico. Cierto que es bastante fácil de regular con la moto parada, pero es imposible hacerlo con la moto en marcha. Aún así, más allá de esto y de que las suspensiones no se pueden regular de forma electrónica, estamos ante una maxitrail de las mejores: tiene un potencial asfáltico muy digno —sólo cuando vas a cuchillo notas que no va del todo cómoda—, así como una sorprendente facilidad a la hora de moverse por pista de tierra y, por supuesto, también por ciudad. De hecho, un piloto experimentado en el offroad seguro que podría hacer muchas diabluras con ella. La versión XC de la Tiger Explorer es, en resumen, una moto que no se amilana ante nada y que siempre cumple. He aquí razones de sobras para plantearse su compra. Y encima, con unas líneas angulosas y hasta robóticas muy bien dibujadas que le dan una apariencia intimidatoria. Aunque, en el fondo, tampoco lo sea tanto y te hagas con ella en un santiamén.

 

@AutoScout24ES

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