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Reportaje: Consejos RACE

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Las suspensiones, un elemento esencial

23.08.2016

El sistema de suspensiones es una de las partes vitales para el correcto comportamiento dinámico de un vehículo. Se trata de unos elementos que sustentan la carrocería sobre las ruedas, uniendo éstas con el chasis, y que permiten controlar las fuerzas en movimiento de la carrocería, y su alto peso. La suspensión no sólo trabaja para que el coche se sustente sobre el asfalto, si no para que lo haga en la dirección y forma que le indiquemos desde el volante, incluso a altas velocidades, Y también la suspensión es la responsable del confort de marcha y la efectividad necesaria para absorber con eficacia las irregularidades del terreno y hacer seguro el movimiento del coche sobre el firme.

Las suspensiones han ido evolucionando de manera constante, adoptando diferentes esquemas dependiendo del tipo de automóvil que lo monta, su segmento, necesidades y prestaciones. En la actualidad, a pesar de utilizar la misma plataforma, algunos modelos dentro de una misma gama utilizan una arquitectura diferente en el eje trasero. Las versiones más económicas pueden montar un eje semirrígido, más barato y sencillo, mientras las más potentes, más exigentes con el comportamiento, utilizan un sistema multibrazo.

Las marcas buscan el mejor equilibrio entre confort y estabilidad, ofreciendo en muchos modelos otra suspensión opcional, al gusto del conductor y de su bolsillo. Por ejemplo, podemos encontrar suspensiones de tacto deportivo, con tarados más duros o de dureza graduable electrónicamente con suspensiones neumáticas, amortiguadores magnéticos o de regulación pilotada, entre otros. También las suspensiones, dependiendo del tipo de coche, pueden tener  un mayor recorrido, ya que, por ejemplo, no tiene el mismo requerimiento un todoterreno que en un coche deportivo.

Elementos básicos que encontramos en el sistema de suspensión

La suspensión, atendiendo a su arquitectura, puede ser de diferente tipo, pero los elementos básicos que la componen son esencialmente los mismos:

Entre los componentes, encontramos los muelles o resortes helicoidales, un elemento flexible en sintonía con los amortiguadores. Los amortiguadores, como los muelles, uno por cada rueda en los coches de serie, son los principales elementos para controlar las oscilaciones de la carrocería y regulan los movimientos de los muelles, tanto en extensión como en comprensión. Normalmente de fricción o hidráulicos, disponen de una cámara interna donde el aceite que contienen genera la resistencia necesaria que se regula por un conjunto de válvulas internas.

El sistema de ballestas, formado por un conjunto de láminas de acero que hacen la función del muelle, ha desaparecido prácticamente en los coches. Antes las ballestas las montaban los vehículos más pesados como los todoterreno. En la actualidad, prácticamente las encontramos sólo en vehículos industriales en el eje trasero.

La barra de torsión une la rueda con un punto rígido del chasis y mantiene la rigidez del conjunto independientemente de los movimientos verticales de las ruedas.

La barra estabilizadora, de diferente sección según el carácter del coche y sus prestaciones, es un elemento habitual en el eje trasero y puntual en el delantero, aunque sí lo montan siempre los modelos más pesados y rápidos. Ayudan a absorber el esfuerzo torsional y a estabilizar los movimientos laterales de la carrocería oponiendo resistencia a que se incline demasiado.

Rótulas. Este componente de la suspensión está diseñado para coordinar el trabajo de la dirección en concordancia con los movimientos de las ruedas, manteniendo su geometría intacta.

Buje. Va colocado en la rueda, con su rodamiento para que esta gire. Está unida a la mangueta que es el elemento que pone en contacto la suspensión con la rueda.

Brazos de la suspensión, triángulos o trapecios. Dependiendo de la arquitectura de la suspensión utilizan uno u otro elemento para unir el chasis del vehículo con la rueda, manteniendo el contacto del neumático con el firme.

¿Cuándo debemos cambiar los amortiguadores?

No hay una regla fija para cambiar los amortiguadores, pero podemos decir que empiezan a reducir su capacidad a partir de los 20.000 km, pudiendo perder su capacidad para cumplir con seguridad su función entre los 60.000 y los 80.000 km.

Lo aconsejable es que una vez el coche cumpla los 20.000 km, realicemos una revisión periódica del sistema de suspensión y del estado de los amortiguadores. Además, podemos estar atentos a una serie de señales que nos indicarán que no están ya en óptimas condiciones:

Si al circular  notamos que el coche varía su comportamiento, balanceando más en el paso por curva, o abre más la trayectoria cuando negociamos un viraje, es hora de revisarlo y pensar en su sustitución. Otro signo evidente de su deterioro es cuando el coche cabecea de manera ostensible al acelerar o frenar, alargando la distancia para detener el coche.

En parado podemos comprobar el estado de la amortiguación apoyándonos en el borde del capó delantero, hundiendo el morro. Si al soltarlo rebota más de una vez, es señal de que los amortiguadores deben revisarse para chequear su eficacia. Otras señales visibles son un desgaste irregular de los neumáticos,  o que el amortiguador tenga pérdidas de aceite.

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