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Galería: Reportaje Porsche Driving Experience sobre nieve

Reportaje: Porsche Driving Experience sobre nieve

Héroes sobre el hielo

05.02.2013

«El número tres necesita un Cayenne», se escucha por la radio de Robby. Inmediatamente el avispado mecánico pisa el acelerador a fondo y sale disparado a lomos de un SUV de dos toneladas de peso derrapando a lo largo y ancho de lo que se ha convertido de nuevo en una pista de patinaje para salir de nuevo al rescate de un Porsche 911, un Boxster o un Panamera que se ha quedado atascado en la nieve.

Ocho horas y media de vuelo al norte de Helsinki, donde la luz del día en enero apenas se deja ver y los nombres de las poblaciones parecen el resultado de un estornudo Porsche imparte todos los años sus famosos y codiciados cursos de conducción invernal. Solo aquellos que ya han demostrado sus habilidades y que han pagado de antemano varios miles de euros tendrán la oportunidad de rodar sobre la capa de hielo de 60 cm de espesor que se forma la mayor parte del año sobre el lago Pasasjärvi, una masa de agua con una extensión de ocho por dos kilómetros.  Y solo aquellos que han participado ya en el primer nivel de este placer helado en el Centro de Conducción del Ártico en Rovaniemi (Laponia) pueden desplazarse hasta Ivalo, una población situada unos 300 km más allá del círculo polar.

Un terreno resbaladizo

Galería: Reportaje Porsche Driving Experience sobre nieveQuienes acuden a esta cita no solo suelen venir con la cartera llena de billetes, sino también con muchas ganas de dar rienda suelta a su instinto lúdico. Y en la mayoría de los casos con una confianza en sí mismos que supera con creces sus habilidades al volante. En más de una ocasión Robby, cuyo verdadero nombre es Robert y cuando no se dedica a rescatar Porsches durante unas semanas al año trabaja en una escudería cuyo nombre no puedo revelar, tiene que salir al encuentro de alguno que una de dos: o ha vuelvo a sobrevalorar sus capacidades o a infravalorar el coche que tiene entre manos. Resulta que pese a calzar gomas con clavos conducir sobre nieve helada entra dentro de lo que podría considerarse un «terreno resbaladizo».

Y precisamente por ese motivo es por el que acuden los participantes, ya que todos ellos desean sobre todo una cosa: derrapar, derrapar y derrapar. Algo que para los instructores supone mucho trabajo. Por un lado deben atar corto a sus pupilos, pero por otro se quedan afónicos de tanto gritar: «¡gas, gas, gas!». Si bien durante los cursos de seguridad normales los monitores suelen exigir siempre precaución y prudencia, en este caso los participantes tienen vía libre para pasárselo bomba, incluso para descubrir la diferencia entre un subviraje y un sobreviraje y probar lo que significa realmente el cambio de cargas. Algo que suele tener como resultado que un Cayenne tenga que rescatarlos de la nieve.

Mucho trabajo

Galería: Reportaje Porsche Driving Experience sobre nieveA derecha e izquierda de las pistas de prueba y de eslalon, que a menudo suelen ser imitaciones a escala 1:5 de circuitos de renombre como el de Barcelona o el Nürburgring, y que una máquina quitanieves se dedica a limpiar constantemente a partir de las cuatro de la mañana, no deja de amontonarse nieve en polvo. Y una vez que un 911 ha quedado ahí atascado, ni los clavos ni la tracción integral resultan de gran ayuda, tan solo los verdaderos héroes –encarnados en unos majestuosos Porsche Cayenne– son capaces de rescatar a estos «supuestos héroes» en sus deportivos. Entonces solo queda enroscar el gancho de arrastre, enganchar el cable y tirar con fuerza. O llamar a un compañero, ya que en ocasiones se necesitan dos todoterrenos para poder liberar a un 911 de esa penosa situación.

Pero incluso si no hay ningún Porsche atascado en un montículo de nieve esto no significa los mecánicos no tengan trabajo. Mientras los participantes entran de nuevo en calor sentados a la mesa y saboreando unas albóndigas de reno, el equipo de mantenimiento limpia de hielo y nieve las entradas de aire de las unidades de prueba. Aunque esta limpieza no dura mucho se trata de algo importante para los motores, ya que si la parte delantera está congelada el radiador no cumple su función. Incluso a 30 grados bajo cero parece que los motores se calientan sobremanera. Antes de volver a la pista los Porsches suelen necesitar un duro golpe con el martillo de goma sobre los frenos, dado que se suelen congelar y «pegar» con frecuencia cuando se ven sometidos a duras heladas, lo que entorpece la marcada aceleración de estos vehículos.

Calefacción de suelo para los automóviles

Galería: Reportaje Porsche Driving Experience sobre nieveSin embargo, rara es la ocasión en la que algo se rompe de verdad, nos cuenta Robby. De vez en cuando los coches pierden alguna pieza de goma, puesto que con ese frío se vuelven extremadamente duras y quebradizas. Y cuando la nieve no está tan suelta como ahora, sino que se ha acumulado tanta que termina convirtiéndose en un sólido muro, entonces también es posible que el parachoques no lo cuente. A pesar de todo los mecánicos pueden realizar in situ pequeñas reparaciones la misma tarde del accidente, ya que la pista de pruebas cuenta con un almacén de piezas de repuesto y un pequeño taller ambos situados justo al lado del surtidor de gasolina.

Cuando a media tarde se hace noche cerrada y los participantes entran de nuevo en calor en la sauna del hotel, Robby y sus compañeros también se encargan de poner los coches a buen recaudo. De esta forma, los Porsches se descongelan durante la noche y a la mañana siguiente están de nuevo limpios y secos. Y gracias a la calefacción de suelo las ruedas también alcanzan enseguida la temperatura adecuada, hasta el siguiente montón de nieve donde el conductor volverá a avisar por radio de que necesita un Cayenne y Robby volverá de nuevo a salir disparado derrapando y con una enorme sonrisa dibujada en la cara.

¿Te apetece derrapar sobre la nieve?

De enero a marzo Porsche ofrece la oportunidad de participar en diferentes cursos invernales en Finlandia. Los programas se imparten en tres niveles que van dando derecho a los conductores a participar en el siguiente nivel. Los precios de este placer sobre hielo y nieve de varios días de duración se sitúan entre los 4.000 y los 6.500 euros –hotel y automóvil incluidos, pero vuelo aparte.

En el sitio web de Porsche encontraréis más información al respecto. Se recomienda darse de alta con tiempo, ya las plazas de los cursos invernales se cubren rápidamente.

 

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